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Venezuela, el Okavango que dejó de ser.

2014/07/26

NOTA: este post contiene elementos altamente esnobs y/o clasistas que pueden herir susceptibilidades y resultar altamente ofensivos para algunas personas. Pero antes de que empiecen con la crítica y el llantén, asuman su barranco, dejen la pendejada y reconozcan que la mayoría de los venezolanos, sin importar nuestro origen y/o situación socio-económica, somos burda de clasistas, pedantes y huevones. Que jode.

Cuando era joven (mucho más de lo que soy), recuerdo que solía ver una serie de televisión llamada “Okavango”, la cual trataba, si mal no recuerdo, de una familia occidental que se mudaron a una especie de finca/reserva en el peladero de chivo las llanuras del Okavango, en algún país africano. Como toda serie y/o película ambientada en África, se mostraba mucho la parte silvestre y/o salvaje, con todo lo que esto implica: el ciclo de vida y muerte en el inclemente mundo natural. Darwinismo puro. Leer más…

Catarsis Malograda (XII) – The Price of “Liberty”

2014/01/13

NOTA: gamelote y roña presentes en el post. Leer bajo propio riesgo.

Como casi nadie sabe, en Octubre del año pasado ingresé oficialmente al no-tan-exclusivo “Club del Consumismo y Endeudamiento Desmedido”, recibiendo en el proceso una dorada “cualquiervaina.” Evidentemente, y como era de esperar de alguien de mi perfil, no tardé en tramitar el cupo electrónico de CADIVI, así que también pertenezco al igualmente no-tan-exclusivo “Club de Pelabolas que Compran Cualquier Vaina por Amazon.com y las trae por Liberty Express.”

Estar en este club te trae beneficios que son fácilmente palpables por cualquier persona: traer artículo de nula necesidad a precios de ganga, para luego hacer con ellos lo que mejor parezca: en algunos casos, revenderlos a precios ridículamente estratosféricos; en otros, evitarse adquirirlos a dichos precios, para poder “disfrutarlos” sin hipotecar tanto el bolsillo. Sea cual sea el caso, traer cosas por Liberty Express se ha convertido en el negocio predilecto de muchas personas, sin importar edad o estrato social. Sin embargo, no puedo evitar hacer alusión a cierto proverbio grindo respecto a esta nueva fuente de “felicidad” y conveniencia… Leer más…

End of Year Post – 2013 Edition

2013/12/31

And thus, the curtain closes on another year.

Ciertamente he dejado este blog en más completo e irremediable abandono, pero a veces es inevitable la ausencia, dado que estoy en un momento crucial de mi vida, académica y/o profesional. A pocas horas de cerrar la puerta de un año y abrir la del siguiente, he decidido, gracias al empujón (involuntario) de una amiga, escribir una pequeña reflexión/perorata/balbuceada, o como lo quieran llamar.

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Documental: Ross Kemp: Extreme World – Venezuela

2013/08/27

NOTA: el post a continuación fue escrito bajo una fuerte dosis de analgésicos y antipiréticos (tengo una gripe del coño), por lo cual puede tener muchas incoherencias, semántica confusa y fallos estructurales, lo cual, a su vez, podría llevar a un posible malentendido. Está demás decir que lo aquí expresado es mi punto de vista/opinión, i.e., peo mío. Si te parece que estoy meando fuera del perol, y que Venezuela es el mejor país del mundo, pues bien por ti: no soy chovinista ni me jalo bolas, así que no vengas a jalarme a mi. Este país está FUBAR (Googlea si no sabes qué significa, no seas venezolano cómodo y esperes a que te ponga un link con el significado). Si te parece que la solución rápida para salir de esta atolladero es ponerse en plan napalm o perezjimenista, puede que sea interesante discutir contigo varios puntos. Si eres un enchufado, o adepto a la Causa de Pajarito y Platanote, o eres un firme creyente de la ideología “Patria > cualquiercosa,”  pues mira, me importa un bledo. Y, como suelo decir, si te sientes ofendido por lo que acabo de decir, o lo que a continuación has de leer (si lo haces), pues me parece excelente: “aquellos que se sienten ofendidos deberían ser ofendidos.” En fin, dejo de hablar paja, que esto se está tornando más largo que el post en si.

Últimamente he estado compilando material para escribir una serie de posts para exponer mi punto de viste sobre Venezuela, siempre con humor cáustico y un pelo extremista (lo admito, soy radical a veces). Sin embargo, creo que nada de lo que tengo acumulado puede acercarse al contenido que muestra el episodio de “Extreme World” de Ross Kemp, periodista y actor británico, en el cual viene a Venezuela y muestra, desde una perspectiva jodida y literalmente cercana, un fragmento de la realidad.

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Catarsis Malograda (XI) – Venezuela, país del ridículo.

2013/07/23

NOTA: este es un post catártico, y bastante precario (el mismo título así lo denota). No te lo tomes muy en serio, de lo contrario puedes terminar con ideas absurdas y completamente alejadas de la realidad del mismo. No que me importe la objetividad con la que haya escrito esto, ni con la que puedas hacer algún comentario argumentativo. Si eres economista, no me pares bola, estoy divagando. Si eres algún polarizado extremista, pues fuck you, ve a joder en otro sitio, como Aporrea. Y si eres un enchufado, y te sientes ofendido por algo aquí escrito, pues excelente: la gente que se siente ofendida debería sentirse ofendida. Y fuck you, too.

Hace poco estaba ocioseando (si es que existe esa palabra, y si no, pues la patento) en un reconocido portal de clasificados de inmuebles, viendo, evidentemente, precios de inmuebles a la venta. En específico casas. Puede que sea algo un tanto masoquista, teniendo en cuenta mi background económico (si, soy un pelabola y lo recalco, coño), y la tétrica situación en la que se encuentra el país en el mismo ámbito. Pero no, en realidad tenía curiosidad de saber hasta qué nivel de ridículo es capaz de llegar el venezolano en tiempos de crisis. Y vaya que ha superado todas mis expectativas.

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Catarsis Malograda (X)

2013/07/22

Bueno, luego de tener este blog abandonado por tanto tiempo, creo es hora de escribir algo, just for the sake of it. Asumo esta será otra catarsis más, en donde hablaré un montón de idioteces y narraré lo cutre y macilenta que resulta mi vida. Como sea, aquí voy.

Ya he hablado anteriormente sobre el trabajo que ahora tengo en la universidad. Me desempeño como cooperador en el área de postgrado de la universidad, específicamente en la parte de apoyo audiovisual. En pocas palabras, instalo video beam en los salones de los profesores que los pidan, o laptops, o retropreoyectores (si, todavía hay quien los usa), o el combo del televisor culo e’ botella y reproductor de DVD.

Como sea, el punto es… el trabajo cansa. No es que me esté quejando pero, como todo trabajo que implique esfuerzo físico, termino agotado al final del día. El horario, de 5 a 9 de la noche, tampoco ayuda mucho, dado que me quita tiempo que podría invertir en, qué se yo, programar o cualquier cosa parecida. Además, trabajo los sábados desde las 8 de la madrugada hasta las 5 de la tarde. Martirio.

Sin embargo, no es tan malo después de todo. Sólo trabajo 3 días entre semana, así que puedo aprovechar los otros 2 días. Y los sábados, por lo general, el ritmo es más pausado, por lo cual puedo estar, tranquilamente, instalado en un salón con mis compañeros de trabajo, aprovechando el rato para estudiar, huevear o cualquier otra cosa que pueda hacer cómodamente en un ambiente relajado, con aire acondicionado.

Ahora bien, mio punto es, si el semestre es un monstruo con 5 ó 6 materias, de las cuales más de la mitad son teórico-prácticas, es evidente que la mezcla de trabajo y estudios van a hacer mella en el cuerpo. Tal como me pasó este semestre. De nuevo, no me estoy quejando (y mucho menos lo haré si me pagan por trabajar). La cuestión es que, luego de haber terminado este semestre, me di cuenta de la importancia del descanso.

Cada vez que empiezo el semestre, chequeo el pensum y hago mis cálculos de cuántas materias me quedan por ver, cuánto tiempo emplearé en ello y toda esa paja, para poder organizarme y planificar mejor mi tiempo. Todo esto con el fin último de graduarme lo más rápido posible, y así no tener que pagar la puta millonada que cuesta el semestre cada vez que aumentan la matrícula un porcentaje absurdo. Y hasta ahora todo ha salido según lo planeado. Hasta ahora.

Resulta que entre mis planes se incluía inscribir una materia este verano para poder sacármela de encima (no prela nada, prácticamente), y una o dos electivas. Pero resulta que dicha materia no la abrirán… porque a la profesora le da ladilla. Y con las electivas me jodí, porque la fecha de inicio de una (que es un intensivo de una semana en IBM), choca con la otra. So, I’m fucked up.

¿Qué quiere decir esto? Bueno, que ahora mi último semestre no será sólo de tesis (y por consiguiente, gratis), sino que ahora tendré que ver 2 o 3 materias ladillas adicionales, así que tendré que pagar todo el semestre por esa vaina. Fuck.

Sin embargo, el meollo del asunto no radico en las electivas, el verano, o la cantidad de materias o semestres que me quedan, sino en la piedra en el zapato de todos los estudiantes universitarios (sobre todo de ingeniería), que se llama “Servicio Comunitario.”

Verán, está bien que se tenga que hacer el SC y todo eso, ayudar a la comunidad desde un ámbito relacionado a mi carrera, etc. El peo es: coño, son 120 putas horas de tu vida que tienes que ir al culo-del-mundo-en-no-sé-dónde, a hacer alguna vaina, para que te firmen un papel, para así poder quitarte ese peso. Claro, podría evitarme ir al culo del mundo en no-sé-dónde y hacer una página web, pero alas! Detesto la programación web.

En fin, haciendo fast-forward. Resulta que logré, ahem, juntarme con dos compañeros para hacer el servicio comunitario, en este caso en una escuela en la carretera vieja vía Los Teques (precisamente en el culo del mundo). Y bueno, tengo que hacer la propuesta de lo que haré en ese servicio comunitario, para mandarla a la Escuela (la mía, no la del culo del mundo) y ligar a que la aprueben, para iniciar el SC y blah blah blah, terminar todo eso.

Ahora, el problema no radica en que el servicio sea en una escuelita en el culo-del-mundo-en-no-sé-dónde, sino el tiempo. Asumiendo que aprueben mi propuesta, tendría que ir todo el mes de Septiembre, y en Octubre también, para allá, a hacer lo que tenga que hacer, y eso implica perder tiempo de trabajo, tiempo de estudio, y tiempo de sueño. Lo cual no importaría si estudiara una carrera con un horario fijo, tipo Administración o Derecho. Sin embargo, en Informática, mi horario está a merced de la aleatoreidad del sistema, por lo cual no puedo saber si voy a estar libre los viernes en la mañana. Y aun eligiendo mi horario, privilegio que tienen los cooperadores estudiantiles (mi caso) y los beca-trabajo, no puedo asegurar que tenga siquiera un horario decente para mi trabajo.

Ya fui a la escuelita en una ocasión, para hacer un sondeo, junto con mis compañeros, de la situación. Pero no fue la experiencia allá, sino el trayecto lo cual me hizo reflexionar un poco sobre lo apresurado de la situación en la que me estaba metiendo. Si, lo ideal es salir del SC lo antes posible para que no joda tanto la vida al final de la carrera. Pero…

Siempre hay un “pero”. Y en mi caso es una mezcla de muchos. Empezando por la carencia de un cronograma definido para realizar el SC, lo cual me impide hacer una propuesta concreta que vaya a ser aprobada por la Escuela (de Informática). Luego está el factor transporte. Además, es un sitio muy pequeño como para que 3 personas hagan el SC sin tener que hacer alguna especie de “chanchullo” (de hecho, una sola persona puede hacer todo lo que necesitan sin problemas, tres son un estorbo) en el informe final.

Sin embargo, el factor que más me jode es la salud. Verán, llevo casi 3 años sin descansar como es debido. He empleado los 2 últimos veranos para adelantar materias, lo cual me deja prácticamente con 2 semanas de descanso en verano. Las vacaciones de Diciember son una falacia. Los feriados atravesados durante el año, más que darme un chance para relajarme, triplican mi estrés.

Como ya mencioné, tenía pensado hacer verano de nuevo para adelantar. Tenía pensado hacer el servicio comunitario. Tenía pensado trabajar. Pero no. Tres años sin descansar hicieron mella en mi cuerpo. Estoy física y mentalmente agotado, aunque no parezca así. Siento que, si me pongo a hacer alguna otra cosa que no sea descansar, voy a colapsar. De hecho, ya colapsé este fin de semana, con una puta fiebre de 39.5 y una tembladera incontrolable (que al final no fue ni dengue ni gripe).

 Por todo esto he tomado la decisión, por el bien de mi salud, de saltarme el servicio comunitario este verano/semestre. Sé que posiblemente me vaya a joder el año que viene, pero prefiero llegar vivo para entonces, que a medio morir, con úlceras y hernias, y sin ganas de siquiera terminar la carrera. Prefiero hacer algo con una planificación sólida, que sé tendrá un principio y un fin, a una vaina improvisada, sin fechas seguras, sólo para salir del paso. Si, sé que quiero salir de una vez por todas de esta vaina, pero no a la machimberre. Mucho menos cuando el semestre que viene es el más filtro de todos.

Por ahora, me voy a descansar… Adeu!

“Scent”

2013/07/19

That scent… like a bittersweet, maddening perfume.

The first time I perceived it was almost a year ago, on my right hand. It took me some time to notice it, to be honest (I don’t “smell” my hand that frequently). It was from a woman’s, that I knew, but it wasn’t really strong… and it didn’t feel like a perfume, even. I tried to remember whom it might have been from, but the scent became a drug, and I stopped thinking.

A week passed, and I found myself sitting besides the person I believed was the source of such an addictive aroma. She was one of my classmates at one of the courses I took that semester. Due some unexpected happenings, played by destiny, I found myself sharing a table with her in said course, and ended up working together the whole semester.

We started to talk about various things, and she was really pleasant to be with but, as per usual, she was already beyond my reach: another career, and with one foot out of college, practically. Then, that delicious smell started to fade away from her, and I realized she wasn’t the one with the maddening perfume. It persisted, but I didn’t want another disappointment.

Days, and weeks, and months passed, and I find myself alone, in the office, trying to write a proposal for my social service work, when I started to fiddle with my glasses. Then, I noticed that scent in my hand. Curiously enough, I didn’t meet any girl, yet it was there, subtly, but firm. I decide to wander around a bit, and I headed down to buy some snacks.

I still tried to pinpoint the scent’s owner, and after pondering a while, I thought of a friend. She’s the one who’s been “closest” to me these past semesters, the one who’s more likely to use that perfume, and also the one I hug more frequently (I’m quite fond of her). Then, while buying chips at the kiosk, I caught a glimpse of her. I went straight towards her, said hello, hugged her, and stood there for a short while, trying real hard to grab her essence. Then, I excused myself, said goodbye, and returned to the office, to continue with my routine.

I mentioned this to another friend, and she told me that probably I’m in love with her, but that I haven’t realized it yet. I find the idea rather improbable, and quite trollish, to begin with. And I rather prefer it to be that way, than a possibility. I’ve had enough of sentimental shit to torment me for a while. But, even so…

… I still can feel her scent in my hand.

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