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Catarsis Malograda (VIII) – Centro, maldito Centro.

2013/03/31

La otra vez me tocó ir al Centro a comprar materiales para un moisés que mi madre le regalaría a nuestro instructor de taichi, ya que su esposa da a luz… por estas fechas. Lo que esperaba resultase ser un viaje corto, con su respectivo dolor de cabeza resultante, terminó siendo toda una Odisea martirizante, que me dejó postrado en cama el resto del día, con migraña, náuseas y escalofríos.

Muchos dirán que exagero, pero no es así, señores: el centro de Caracas es un lugar mortal para mí. Es un sitio que condensa la miseria, la imbecilidad y la desidia, y las convierte en una especie de gas innoble e ignominioso, que no hace más que atontar el cuerpo y dar sin piedad una letanía de golpes al cerebro cada vez que uno intenta respirar en ese ambiente. No es que hieda a rayos todo el tiempo, pero el sólo hecho de intentar existir en ese sitio es una experiencia, por demás, agobiante.

Para no extenderme mucho (¡JA!), y para dar el beneficio de la duda a mi maltrecha memoria, resumiré un poco el periplo que experimenté ese día, que por cierto fue un 21 de Febrero. Y este post lo escribí un 28 de Marzo. No que importe mucho. En fin.

En resumidas cuentas (ajá…), tenía que comprar una gomaespuma para el moisés, así como un viaje de encaje, pasa-cinta, una cinta azul, y por ahí va la cosas. Al llegar a La Hoyada, me fui caminando a la plaza San Jacinto, frente a la cual se ubica el cuchitril (por eso es) donde venden la gomaespuma. Hasta ahora sin novedad. Luego… el encaje. Por necedad mía, caminé dos cuadras para comprar primero el plástico del cevillo, a sabiendas que la quincallería donde se supone tenía que comprar el encaje estaba a 10 metros de la entrada del Metro. En fin, me regreso. Después de buscar el rollo de encaje, pedir los 13 metros que se necesitaban, y gastar como Bs.160 en el proceso, me fui a otra quincallería, ubicada a dos cuadras. Y aquí empieza mi suplicio.

Primero voy a una conocida, que mi madre suele frecuentar. Si alguna vez han ido al centro, sabrán que hay un SPAM de quincallerías y mercerías, por lo cual ni me molestaré en decir nombres. Como sea, fui a la fulana tienda a buscar el pasa-cintas (que tampoco diré qué es, el nombre es bastante explicativo per se), y por ahí se me fueron como 90 bolos más. Pregunté por la cinta, pero sólo vendían el rollo de 100 metros, y yo necesitaba sólo 13, así que me fui a la tienda de al lado (se los dije, hay un spam), y aquí empezó la caída.

Me acerco al mostrador para ver si tenían la cinta que necesitaba, y efectivamente así era. En eso se me acerca uno de los dependientes, quien muy amablemente empezó el protocolo de atender al cliento, y todo eso.

- ¡Buenos días! ¿Necesita algo?

- Si, amigo, necesito 13 metros de esa cinta azul…

- ¡Claro, claro! Vendemos a partir de 10 metros.

- ¡Perfecto!

Dicho y hecho, el hombre midió 10 metros de cinta, y cortó. Mientras la metía en una bolsita, le pregunto:

- Disculpa, ¿cuántos metros hay ahí?

- 10 metros.

- Pero yo te pedí 13 metros.

- Ah, pero es que sólo despachamos a partir de 10 metros.

- Bueno, por eso te pedí 13 metros… son más de 10, evidentemente.

- No, no. Sólo vendemos pares.

- ¿Qué?

- Que vendemos de diez en diez. No vendemos partidos. Si necesitas 13, entonces puedes llevar 20. ¿Corto otros 10 metros, y así completas…?

Ya no lo estaba escuchando. Estaba en shock. No podía dar crédito a lo que acababa de presenciar, o mejor dicho, de ser víctima. Este hombre, sin importar qué tan atento pudiera ser en su trabajo, no importa cuánto se esmerase ni qué tanta bolas jalase, se rayó de manera definitiva, aunque ni él mismo se hubieses dado cuenta en el acto. Perdí la fe en la humanidad en ese momento. Aun hoy, a más de un mes del evento, no hallo palabras que puedan describir lo que sentí en ese momento. ¿Decepción? ¿Lástima? ¿Impotencia? ¿Ira? ¿Desesperación? Sólo bastó con dos míseras palabras y un completo desconocimiento del vocabulario más banal, para que este ser destruyera toda la base coherente sobre la cual funciona la gramática castellana. Este hombre se pasó por el forro el concepto de semántica, y se cagó sin piedad en la morfosintaxis más simple.

No recuerdo por cuánto tiempo estuve boquiabierto, pero luego de contemplar semejante ultraje, decidí retirarme del sitio, ya  que sentía que me iba a dar una crisis nerviosa, frente a ese engendro de la idiotez humana. No importaba si el tipo tenía dislexia, o si nunca se graduó de bachiller, lo que recibí fue un coñazo enorme. Me largué de ahí y me dirigí a otra tienda más, en busca de la fulana cinta. En una, pregunté si tenían la cinta, pero el viejo que atendía tenía los tapones idos, porque lo que entendió fue “pega UHU”. En otra, estaba repleta de gente comprando mariqueras para hacer pulseras, y me la salté, ya que no quería empeorar el mal genio que ya cargaba.

Decidí, pues, entrar en una que también suele sacarme de apuros, ya que tiene todo lo que no hay en las demás justo en los momentos que necesito, y tiene aire acondicionado, lo que la convertía en el sitio ideal para terminar de hacer las compras. O eso es lo que quería creer.

Al entrar, noto el trajín y la bulliciosa actividad, cosa bastante rara en ese local. Me voy a un mostrador, y uno de los muchachos me indica que me atenderá apenas se desocupe, y yo me limito a esperar. En eso noto un olor dulzón, como almizcle, y, pensando que era yo, hago el gesto de manera disimulada, pero nada que ver. El olor persiste, y empiezo a escanear el lugar, pero nada que ver. El maldito hedor persiste, y en eso volteo, para toparme con otro espanto: una gorda de respiración abdominal, de esas que de vaina pueden con su alma por los cuñetes de grasa que tienen incrustados bajo lo epidermis, y encima de eso, diabética, lo cual explicaba el olor infernal que impregnaba el aire de la tienda.

Decidí hacer caso omiso de la abominación que tenía a mis espaldas, e intenté, muy en vano, resistir los embates de la fetidez que expedía ese ser. Pero, como ya sabrán, me fue imposible. Cada vez que abría la boca, o movía los brazos, el hedor parecía multiplicarse exponencialmente, lo cual empezó a afectar mis ya encarecidas facultades mentales. Era como estar en una de esas cámaras de gas de los nazis, o peor, pero sólo era mi pobre imaginación en ese momento, tratando de mantener algo de coherencia en mi ser. Creo que el hedor del Guaire estancado por 3 días es mucho más placentero el agente neurotóxico que expedía esa mujer, si les soy sincero.

Al poco rato me empezó una jaqueca enorme, como una maldita mandarria golpeando mi cabeza, y las náuseas amenazaban en convertirse en arcadas, por lo cual me excusé con el joven que me iba a atender (el cual también parecía al borde del colapso), y me retiré del lugar, intentando salvar la poca dignidad humana que me quedaba. Salí disparado de ahí, buscando aire fresco, y procedí a chequear el último sitio en el que estaba dispuesto a perder mi tiempo en la fútil búsqueda de la cinta. Así fue como aterricé en otra quincallería más (maldita sea), pero esta vez el ambiente era tranquilo, y el aire acondicionado filtrado me ayudó un poco a recobrar la compostura. Me atendió una muchacha que, aunque al principio se veía de malas pulgas, parece que se compadeció de mí maltrecha pinta, porque me atendió de mil maravillas. Eso, o es que estaba urgida. Al final pagué por la cinta (26 devaluados), y decidí seguir mi trayecto usual, pasando por La Candelaria, hasta Parque Carabobo, porque, la verdad detesto La Hoyada. No sólo la estación, sino también las cercanías, el maldito ambiente hostil y decadente del centro.

Al final llegué con los encargos a mi casa, me tomé un par de pastillas de Parsel, me acosté y, haciendo caso omiso al sol del mediodía que penetraba en mi habitación, me arropé, aun sin cambiarme la ropa, con el edredón. Estaba temblando, tenía un dolor de cabeza reverendamente hijo de puta, y unas náuseas infernales. Delirium tremens, sin haberme emborrachado. Es una maldita droga, el centro. Una droga que te jode la vida, la existencia, la mente. Una droga que llena la mente de la peor mierda que se pueda pensar. Una droga por la que sólo los masoquistas y desalmados se volverían adictos. Es lo más bajo de la degradación humana concentrada en un sitio; es imbecilidad, idiotez y desidia; es mierda y suciedad, mugre y roña.

Maldición, si John Constantine quiere comprar su pase al cielo, que se venga al centro de Caracas. Le haría un bien a la humanidad.

Prueba

2013/02/08

Esta es una prueba desde Android, lol.

Breves Impresiones: Argo (2012)

2013/02/04

Ya lo he dicho anteriormente: éste no es un blog de reviews cinematográficos. No soy cinéfilo, tampoco crítico, mucho menos cineaste aficionado. Criticón tal vez, y posiblemente enfiebrado ocasional. Sin embargo, desearía dejar plasmado por aquí, de manera un tanto breve, lo que serían mis impresiones (o reflexiones, ustedes sabrán) sobre Argo. No haré sumario (ya lo he dicho, soy malo resumiendo), ni tampoco me ponder intense narrando cosas puntuales. Pero, como es de esperar, pueden esperar spoilers, si es que llegan a salir.

La primera vez que supe de la existencia de esta película fue el año pasado, mientras nuleaba por Youtube, viendo ñoña, y cualquier cantidad de basura. Vi un thumbnail con Ben Affleck, y la palabra “trailer” al lado, por lo cual pensé (asumo), “Humm, una película con Ben Affleck. Debe ser un thriller bastante bueno, y posiblemente sea underrated.” Admito que de Affleck he visto un pequeño puñado de películas, de las cuales sólo recuerdo The Sum of All Fears, y eso más que todo porque está basada en un libro de Tom Clancy, y tenía Morgan Freeman en el reparto; y también Armageddon, la cual es una película muy… bueno, es Armageddon. Sin embargo, decidí darle un vistazo al trailer, y pues… me enganchó.

Dream on, dream on… Qué coincidencia.

Bien, aparte de que el trailer utilizó Dream On como uno de los temas musicales de fondo, y que estaba bien estructurado (pocos spoilers, drama shots, After Effects, typography y suspenso), lo cual evidencia mi subjetividad a la hora de hacer cualquier conato de review, debo reconocer que el transfondo histórico, así como la temática principal de la película me llamaron profundamente la atención. Todo el tema de la Revolución Islámica del ’79, y la crisis de rehenes subsecuente, es un punto de la historia que jamás me cansaré de leer y estudiar, más por entretenimiento propio y ganas de embasurar mi cabeza, que por la relevancia histórica que realmente tiene.

En primer lugar, hay que estar claros que la película está basada en hechos de la vida real, y es una adaptación de un libro escrito por quien sería nuestro protagonista, Tony Mendez, relatando la odisea. En general maneja de manera los elementos históricos anteriormente mencionados, aunque, para la mayoría, sólo cuenta la historia desde el punto de vista de las personas implicadas en la operación de rescate en el lado americano, lo cual es bastante obvio: it’s America, for fuck’s sake. Si bien está claro que Affleck se tomó algo de libertad a la hora de plasmar la historia en film, dado que es una adaptación y no un recuento, es normal encontrar discrepancias históricas, como por ejemplo el reducido papel que juega la parte canadiense, centrando todo el foco en la parte americana, así como de obviar algunos personajes,.

Aunado estos detalles, hay que reconocer que la imagen que se muestra del Irán durante la revolución, así de como los eventos que se desarrollaron durante la misma, y que se pueden apreciar en la película, fue soberbia. El uso de material pre-existente de televisión, así como de filtros que emulan las cintas de la época, fue bastante acertado, así como la representación del asedio, y posterior toma, de la embajada americana. Las escenas que dramatizan lo ocurrido dentro de la embajada, por más ficticias que a muchos le parezca, son magistrales, lo cual deja en evidencia que con esta película no jugaron carritos, e hicieron sus respectivas investigaciones a fondo para hacer el relato no sólo lo más fiel posible, sino creíble.

Esta verosimilitud presente en el film no sólo se limita a la parte de “coreografía”, sino también a la actuación. Si bien la película tiene sus tildes cómicos ocasionales, y tiene una dosis bastante satisfactoria de humor negro y obscenidades, el suspenso es el eterno presente. Durante el transcurso de la película siempre hay una sensación de incertidumbre en el aire que, en cada línea de diálogo, se va acrecentando, como si se le estuviese inyectando la tensión con jeringa al guión. Y, lo que considero importante, llena al espectador. A medida que transcurren los minutos, uno se va sumergiendo cada vez más en la película, al punto en que, durante las escenas más intensas, se puede vivir las mismas emociones que los actores transmiten en sus papeles. Claro, esto es subjetivo, ya que para algunos todo esto parecerá realmente exagerado, o algo así. Pero, siendo objetivos: estando en una situación como ésa, ¿quién no se sentiría así?

Son muchas las cosas que quisiera comentar de la película, pero como dije anteriormente, no soy literato del cine, ni nada por el estilo. Y resumo mal. Y todo sería realmente subjetivo. Sin embargo, puedo decir que esta película, obviando la similitud con cualquier historia de Tom Clancy, y el consecuente pseudo-typecasting por parte de Affleck, se ha establecido como una entidad completamente autónoma, tanto que ya es considerada una fuerte contendiente al Oscar. Además, dado el transfondo histórico de la misma, se puede decir que es un must watch para aquellos interesados. Para muchos, podrá resultar irritantemente americana, para otros puede resultar un poco islamofóbica (término que leí por Tumblr leyendo reviews de la película), pero es innegable que es una experiencia única, al mostrarnos un pedazo de historia antes desconocido, desde cualquier punto de vista. Y, por si alguien está interesado en conocer más respecto a todo el rollo de la revolución en Irán, una película que recomiendo ampliamente es Persepolis, la cual también muestra un poco esta historia desde un punto de vista bastante interesante. And I already ran out of steam… adeu!

Catarsis Malograda (VII) – Pseudo-reporte post-semestral, y cualquier-vaina-ahí-para-desahogar(me)

2013/01/31

Últimamente he evitado escribir al respecto, pero dado que estoy pasando por una sequía grave de ideas, mi musa está desaparecida, y no hallo inspiración ni en el inexistente plato de pasta bologna que quiero comerme en este preciso instante, creo terminaré escribiendo sobre este semestre.

Debido a que en mi carrera, las materias prácticas tienen proyectos, y estos consumen tanto tiempo y esfuerzo que terminan por sentirse como una materia adicional, es normal que evitemos a toda costa meter muchas materias de esa índole. Por consiguiente, nadie en su sano juicio inscribe más de 4 materias prácticas por semestre.

Pero parece que mi juicio se insanificó.

Supongo habrá sido la emoción de poder meter electivas de una, o que tenía el extra-crédito aprobado. En cualquier caso, me pasé de loco al inscribir 6 materias en este semestre, de las cuales 5 son prácticas “fuertes” (Computación Gráfica, Base de Datos 1, Probabilidades y Estadística, Sistemas de Operación y PLC/OPLC), y una materia, pues, “autobús mágico” (Contabilidad General). Definitivamente, un error que, si bien no lamento ni me arrepiento de haber cometido (obtuve un boost en el índice), ciertamente terminó por extremar la cuota de agotamiento físico y mental que llevo arrastrando desde hace más de un año, por todo el régimen de estudios que me he impuesto.

Para empezar, hablaré de las materias de manera breve y puntual:

  • Sistemas de Operación: puro Linux, y saber cómo funciona la computadora. Era la segunda vez que la estaba viendo, y afortunadamente fue la última, debido a una inusual mezcla de suerte con esfuerzo de última hora antes de cada parcial. Moraleja: estudiar como un desgraciado 10 horas antes del parcial no asegura un 19, pero es satisfactorio cuando sucede.
  • Probabilidades y Estadística: una materia bastante fuerte, aunque más que todo por la profesora, que es muy exigente. En esta también tuve suerte, pude haberla clavado olímpicamente por un error muy, pero muy estúpido. Moraleja: hay que referencia toda la bibliografía utilizada. Nota mental: no dormirse descaradamente frente al profesor.
  • Computación Gráfica: esta materia me dio una lección enorme de humildad y responsabilidad, aunque no lo parezca. La evaluación fue un tanto laxa, lo cual hizo que muchos se lo tomaran a la ligera y terminásemos todos con notas inusualmente altas, pero la actitud de muchos de mis compañeros me pareció una falta de respeto hacia el profesor, y me dejó con un cargo de conciencia enorme. Lección: el interés en el aprendizaje es una señal de respeto.
  • Contabilidad General: el “autobús mágico”, que al final terminó por no serlo. Otra materia que pasé por una mezcla de suerte, y boletismo por parte del profesor. Aquí fue donde aprendí que, definitivamente, no sirvo como contable. Moraleja: si montas tu empresa, no seas güevón y contrata un contador. Ellos saben cómo se maneja la pasta.
  • PLC/OPLC: la electiva, el segundo autobús mágico. Aquí aprendí que los semáforos son la falacia más grande del mundo, luego del chovinismo. También aprendí cómo funcionan las lavadoras y las líneas de ensamblajes de la Polar. Y por si fuera poco, aprendí cómo programar máquinas de Nescafé. Lo mejor del asunto: esto va para currículum (no hay ingenieros que manoseen PLC’s, así que algún addendum se puede obtener). Además, mi compañera de laboratorio es demasiado adorable… lástima que se gradúa este año. Moraleja: si los usuarios son brutos, los operadores lo son aún más. Secreto: los semáforos están diseñados para joder la paciencia.
  • Base de Datos I: mi karma en esta parte de la carrera. El semestre pasado me tocó verla con una profesora ¡²³¤€¼ de ³¤€¼ @#@$%^y ®þüú}{(*&^, y cuando vi que la iba a ver con ella de nuevo, pedí cambio de ipso facto, a otro profesor, que resultó ser nuevo. Y muchos sabemos que, “profesor nuevo no es gente”. Al principio fueron muchas las quejas respecto a su casi inexistente pedagogía. Sin embargo, el hombre terminó por reivindicarse (a mi parecer, y sin ser jalabolas), y me dejó una buena impresión, aunque muchos de mis compañeros no hicieron otra cosa sino cizañear durante todo el semestre. Again, esta materia la pasé por obra y gracia del Espíritu Santo  descuido del profesor, quien olvidó corregir una pregunta de 2 puntos en un parcial. Moraleja: ¿quieres plata, un carro, apartamento y una cuenta en dólares? ¡Aprende SQL y trabaja como un desgraciado! Nota mental: aprender PHP y mejorar en SQL, en BD2 me van a joder con eso.

Muchas de estas materias me causaron, en numerosas ocasiones, períodos de desesperación y estrés masivo, durante los cuales lo único que quería hacer era lanzarme al suelo, dar una pataleta y luego retirarme a una esquina a deprimirme. Eso, y horas de insomnio, dolores de cabeza, indigestiones, irritación masiva y un humor en exceso ácido y arisco, durante gran parte del tiempo. Y esto se intensificó en las últimas semanas, ya que durante el asueto decembrino no hice un carajo de la universidad, y decidí procrastinar vilmente (mea culpa). Si, en Diciembre lo que hice fue dejar que la mierda se acumulara día a día hasta que, al llegar Enero, me vi con la mierda al cuello. Pero no joda, salí nadando de ese río de mierda, cual Andy Dufresne, victorioso y esperanzado. Nota mental: no dejes que la mierda se acumule a tu alrededor.

Claro, que estas últimas semanas no sólo estuvieron plagadas de odiseas y periplos académicos. En lo personal, fueron días dominados por una abyecta vorágine de insulsas divagaciones, que no hicieron otra cosa sino dejarme con un dejo amargo en el pensamiento y un reproche injustificado por una nueva aliteración de la misma opereta que juré no repetir. Claro, que ya a estas alturas todo el asunto carece de importancia (debe ser así), aunque es inevitable que termine con un tic en el ojo cada vez que leo, o veo, cosas con tilde de fresas & chantilly (alusiones y demases van por cuenta de la casa). Sin embargo, también hubo momentos y situaciones que me hicieron olvidar un poco el ácido catártico que se cocinaba en mi cabeza, e hicieron más llevadera la situación, gracias a algunas amistades a las que, desde entonces, aprecio más aún.

Como ya ven, este fue otro post escrito for the sake of being written. Mi musa está desaparecida, y en realidad no tengo las ganas como para forzar un tema y desarrollarlo. Supongo me dedicaré a dejarme llevar por la corriente de procrastinación, y recobrar fuerzas para el semestre que viene. Lo cual me recuerda, iba a hablar de ello, pero ya será en otra ocasión. La vagancia plaga mi ser, y ni el corrector ortográfico me molestaré en ver. Adeu!

Reprise: Russinstagram/Россинстаграм

2013/01/18

Hace unos pocos días hablé sobre la fiebre de los rusos con Instagram, y un montón de sandeces más. Bueno, anoche recibí otra notificación en Instagram que tenía un nuevo follower. Y, ¿adivinen? Otra catira rusa me ha agregado, así demasiado random. No que me queje, pero ya el asunto ha pasado de ser curioso a rayar en lo ridículo. He aquí, a manera de addendum, unas cuantas snapshots para ilustrar mejor la cosa.

russinstagram1Aquí está la fulana notificación. Nótese la balurda censura de otros followers.

russinstagram2He aquí el perfil de la tipa. Nótese que sólo tiene 10 fotos, y ya apunta al millón de seguidores.

russinstagram3Ya sabemos quién monetizará que jode con Instagram.

Y así, una vez más, se confirma mi teoría: Diosa Canales es una percusita cualquiera, y hasta Lady Gaga se queda pendeja ante esta secilla joven. Todo un éxito hipster, all Made in Russia.

Breves reflexiones: Venezuela, y “Un bel morir”

2013/01/11

No soy una persona a quien le apasione los temas de política, mucho menos de entablar tertulias acaloradas cuando la ocasión se presenta (JA!). No tengo afiliación ni simpatías por ninguna corriente, aunque una amiga dice que soy izquierdista y otro pana dice lo contrario, aunque es inevitable hacer comentarios o tener opiniones al respecto. Sé, debido a que pertenezco a una sociedad moderna y, además, dizque democrática, debería hacer honor a mi condición de “humano como animal político,” pero, honestamente, me importa un bledo todo lo relacionado al tema.

Sin embargo, ante los hechos que han transcurrido en estos últimos días, y que nos han tenido en una constante incertidumbre, en la que no sabemos ni siquiera en qué página de nuestra historia estamos parados, no he tenido oportunidad siquiera de expresar mi punto de vista, o de siquiera establecer algún argumento sobre el cual trabajar una reflexión satisfactoria. Creo que estoy tan preocupado con asuntos tan banales como pasar liso el semestre, y así poder lograr mi meta de graduarme e irme demasiado, que todo el asunto del 10E lo he dejado en categoría de “adefesio irrisorio.”

Pero siempre surge algo que me hace cambiar el status quo del paradigma actual, bajo el cual mi corriente de pensamientos se halla sujeta. Como mencioné anteriormente, he estado leyendo un compendio de historias sobre Maqroll el Gaviero, personaje predilecto del autor colombiano Álvaro Mutis, y en estos momentos estoy con Un bel morir. No ahondaré en la historia ni los pormenores que le dan relevancia, a mi parecer, en el contexto actual, pero quisiera dejar, de nuevo, un pensamiento expuesto por el propio Maqroll, y que, en cierto modo, calza con ligera comodidad en los acontecimientos, no sólo actuales, sino que nos han llevado al limbo en que nos encontramos.

Estos intentos en que se empeñan los hombres para cambiar el mundo los he visto terminar siempre de dos maneras: o en sórdidas dictaduras indigestadas de ideologías simplistas, aplicadas con una retórica no menos elemental, o en fructíferos negocios que aprovechan un puñado de cínicos que se presentan siempre como personas desinteresadas y decentes empeñadas en el bienestar del país y sus habitantes. Los muertos, los huérfanos y las viudas se convierten, en ambos casos, en pretextos para desfiles y ceremonias tan nauseabundas como hipócritas. Sobre el dolor edifican una mentira enorme.

– Maqroll el Gaviero, Un bel morir

Ahora me pregunto yo, ¿vivimos en realidad una dictadura, o es todo un negocio mórbido mucho más grande, y sobre el cual nunca terminamos de caer en cuenta? O, ¿es el negocio farisaico este parapeto de democracia que nos intentan vender, sin mucho éxito, aquellos que intentan glorificar a un individuo supuestamente “benemérito” y que posiblemente no esté consciente en estos momentos? A final de cuentas, ya no hay historia ni excusa que importe: los que están montados en el negocio quisieron “cambiar el mundo”, pero sólo obtuvieron estadísticas erradas y absurdas, dejando como único beneficio al país una farsa maltrecha.

Russinstagram/Россинстаграм

2013/01/05

Uno de los fenómenos más prominente de esta era web 2.0 ha sido, con plena y absoluta certeza, el de las redes sociales. Su presencia cotidiana en casi todos los aspectos de la sociedad las han convertido, en cierto modo, en pivotes de gran importancia, bajo los cuales se manejan con especial ahínco las relaciones interpersonales. Twitter y Facebook son los principales referentes en la industria, aunque siempre están los rezagados, como hi5 (que ya ni sé si sigue en funcionamiento) o  identi.ca (que seguro nadie conoce), o los enfocados a un nicho del mercado, como LinkedIn (bastante útil, si se sabe utilizarlo). Sin embargo, siempre están los que llamo “peculiares”, debido a su formato: Tumblr, que es una mezcla entre Twitter y WordPress , e Instagram, que es el objeto de este post.

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