Televisión, cuñas y algo por el estilo.

Debo admitirlo: soy una persona, en esencia, anti-televisión. Soy partidario de un mundo sin Much Music, HTV, VTV, y un montón de canales que son sinónimo de basura multimedia. En pocas palabras, casi todos. Los únicos que se salvan son Discovery, History, CNN, ESPN y HBO, sólo porque transmiten contenido que es totalmente relevante para mis gustos e intereses:j documentales formulaicos y repetitivos, teorías conspirativas pasadas de moda, noticias primermundistas, Indy 500 y fútbol, y series extremadamente buenas. Hay otros canales que deberían estar en esta exclusiva y reducida lista de Schindler televisiva, pero desgraciadamente ya están difuntos, como Locomotion o RCTV, o han perdido toda la esencia al transmutarse en una cosa asquerosa, como MTV o Fox Kids (sí, yo veía comiquitas mariconas).

Una de las razones por las que no me gusta este medio de comunicación es, simplemente, el hecho de que, la mayoría de las veces, no aporta nada realmente útil al usuario. Tal vez estoy siendo extremista, pero sencillamente no concibo el hecho de estar pegado a un televisor, haciendo zapping durante horas, para terminar viendo alguna basura ultraviolenta o un video de reggaetón. Tal vez sea porque, cuando tenía 4 años, el televisor de mi casa se quemó, y pase la siguiente media década leyendo cualquier cosa que tuviese a mano: National Geographic, GeoMundo, la Biblia, Freud, filosofía, sociología, historia universal, Julio Verne, historia del arte. Sí, bastante dramática, mi experiencia. Sin embargo, el pináculo que derrumba todo deseo que pueda tener de sentarme a ver televisión es la presencia de los comerciales y/o cuñas publicitarias.

Si bien es cierto que la presencia de publicidad es una estrategia necesaria e indispensable en cualquier medio de comunicación masivo, es increíble cómo pueden tornarse en instrumentos de tortura masiva para la audiencia crítica. Evidentemente me estoy enfocando en el lado negativo del espectro, pero considero es necesario hacer hincapié para poder ilustrar un poco la terrible situación que me impulsó a escribir este post. Ahora, dedicaré unas cuantas líneas para describir el trasfondo de la situación.

Claramente, cualquier medio de comunicación masivo debe mantenerse operativo, y para ello recurre a distintas maneras para obtener medios económicos con los cuales poder cumplir sus funciones. En el caso de la televisión, están las cuñas, llamadas incorrectamente propagandas por la vasta mayoría de los venezolanos. Desde anuncios de cremas Lóreal y Ponds hasta el nuevo “McCombo del Día”, son incontables las distintas campañas publicitarias que tienen los distintos conglomerados y empresas que, de alguna misteriosa manera, todavía persisten es nuestro maltratado país. Muchas, bien formuladas; otras, pésimamente organizadas. Pero todas cumplen con su objetivo: bombardear al televidente con mensajes subliminales para incentivar el instinto consumista latente en todos.

Sin embargo, siempre hay uno o dos comerciales que captan la atención de algunas personas. No por su genialidad, innovación o capacidad de mover, o conmover, genuinamente a una persona, ni por su magistral uso de los elementos técnicos de una publicidad audiovisual, no. Estos comerciales son notables por el hecho de que mutilan el idioma español con el uso, evidentemente cargado de ignorancia, de la gramática. Ya, sin más preámbulos, les indico que la cuña en cuestión es la del detergente Ariel, que ha estado rodando desde hace un buen tiempo.

En dicho spot, está la presentadora mencionando las características del producto, siguiendo el protocolo estándar de bullshit publicitaria, y luego hace una demonstración, instando a una usuario cualquiera a adivinar entre una camisa (blanca) nueva, y otra lavada con el detergente. Como es de esperar, la mujer elige la camisa lavada, pensando que es la nueva, y la presentadora suelta aquí, lo que considero una mutilación a conciencia del idioma.

Pues… esa fue la que fue lavada con Ariel.

“Esa fue la que fue…”. Llámenme “Grammar Nazi”, ultraconservador, necio, porfiado o como quieran. Simplemente, el hecho de utilizar el pretérito indicativo de una manera tan vil me parece uno de los insultos más grandes a la inteligencia humana; un atentado a la salud auditiva y mental de cualquier persona con un mínimo de coherencia. El hecho de mancillar de tal manera el idioma, y de que aparezca en la cuña de un producto sancionado por una corporación de tal renombre, es el colmo absoluto.

Tal vez sea que esté un poco viejo, que haya leído un sinfín de libros, que sea muy quejica o un exagerado, pero considero es una tortura escuchar a cada rato la burrada que, adrede o no, la presentadora de la cuña ha dejado como muestra de la creciente ignorancia que muchos tienes del idioma. Y a cada rato porque, como es normal en un país tan jodido económicamente como el nuestro, las cuñas son repetidas de una manera tal que se podría considerar spam.

Como dije anteriormente, no suelo ver televisión, o trato de no hacerlo. Hay excepciones, claro, pero por cosas como la cuña esa es que prefiero pudrir mi cerebro leyendo Wikipedia, 9gag o tvtropes y viendo Game of Thrones o películas pirateadas, a ver televisión. Más cuando no tengo cable, y lo que hay es roña en la tele nacional.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s