Documental: Ross Kemp: Extreme World – Venezuela

NOTA: el post a continuación fue escrito bajo una fuerte dosis de analgésicos y antipiréticos (tengo una gripe del coño), por lo cual puede tener muchas incoherencias, semántica confusa y fallos estructurales, lo cual, a su vez, podría llevar a un posible malentendido. Está demás decir que lo aquí expresado es mi punto de vista/opinión, i.e., peo mío. Si te parece que estoy meando fuera del perol, y que Venezuela es el mejor país del mundo, pues bien por ti: no soy chovinista ni me jalo bolas, así que no vengas a jalarme a mi. Este país está FUBAR (Googlea si no sabes qué significa, no seas venezolano cómodo y esperes a que te ponga un link con el significado). Si te parece que la solución rápida para salir de esta atolladero es ponerse en plan napalm o perezjimenista, puede que sea interesante discutir contigo varios puntos. Si eres un enchufado, o adepto a la Causa de Pajarito y Platanote, o eres un firme creyente de la ideología “Patria > cualquiercosa,”  pues mira, me importa un bledo. Y, como suelo decir, si te sientes ofendido por lo que acabo de decir, o lo que a continuación has de leer (si lo haces), pues me parece excelente: “aquellos que se sienten ofendidos deberían ser ofendidos.” En fin, dejo de hablar paja, que esto se está tornando más largo que el post en si.

Últimamente he estado compilando material para escribir una serie de posts para exponer mi punto de viste sobre Venezuela, siempre con humor cáustico y un pelo extremista (lo admito, soy radical a veces). Sin embargo, creo que nada de lo que tengo acumulado puede acercarse al contenido que muestra el episodio de “Extreme World” de Ross Kemp, periodista y actor británico, en el cual viene a Venezuela y muestra, desde una perspectiva jodida y literalmente cercana, un fragmento de la realidad.

Verán, sé que hay algunos cuantos documentales sobre la realidad en Venezuela rodando por ahí. Muchas cadenas televisivas (extranjeras) han mandado a corresponsales para los sitios más impensables en este país con el fin único de grabar 5 minutos, hablar alguna pendejada, y chao pescao. En muchas ocasiones, entrevistan a algunos locales, hacen alguna investigación mediocremente superficial, entrevistan a alguna personalidad de mediana prominencia y de ahí arman un rompecabeza que, en el 60% de las ocasiones, *muestra la realidad del país. Sin embargo, siempre es algo generalizado.

Muchos de aquellos que sean pelabolas y no tengan cable, o sean ociosos y vean de vez en cuando televisión nacional, sabrán de cierto programa llamado “100% Venezuela.” Bien, este programa es, a mi parecer, una versión un tanto grotesca y morbosa de algún variety amarillista. Si, muestra algo de la realidad que vive el país, pero siempre desde un ángulo más bien cerrado, minimalista: entrevistan al pran de algún penitenciario, un par de tomas de las afueras del mismo, otro par de los prisioneros, y ya. No especifican. Es una generalización burda centrada sobre un mismo punto; no existe nada más alrededor del tema central del reportaje. Claro, puede que sea un reportaje sobre los “pranes en las cárceles y la delincuencia en Venezuela,” pero es sólo sobre eso. Es la tragedia del sistema penitenciario venezolano, contado por el cabecilla de una cárcel, sin salir de su habitación con nevera de 23 pies y aire acondicionado.

Otro tema que tratan es el de los secuestros. Logran contactar con el jefe de alguna banda que se dedique al secuestro express, le censuran la cara, le cambian la voz, le clavan un cerro de reflectores y lo ponen a hablar, casi como si fuera un interrogatorio. No que esté criticando los reportajes periodísticos en este país, pero vamos a estar claros: si entrevistan a Elba Escobar, o a Viviana Gibelli, tienen ya una hoja con las preguntas redactadas, y el interpelado sabe qué le van a preguntar. A un secuestrador no le van a decir “mira, te vamos a preguntar a cuántas personas has matado cuando no cumplen con el pago,” y luego van y le ponen base en la cara. No hay guión, no hay un coño. Lo que hay es la brevísima oportunidad de tener una breve conversación, como si de una celebridad se tratase, ya que al tipo lo pudieron contactar antes de irse a plagiar a alguien.

Aparte de las cárceles y los secuestros, están los hospitales públicos. Cada vez que hacen algún reportaje de la salud pública en Venezuela, muestran imágenes netamente amarillistas: un edificio viejo y decrépito, un spam de gente adentro, unos gritos, un par de muertos tapados con sábanas y entrevistan a un doctor que repite la misma letanía de “no hay insumos, no hay recursos, no hay nada.” Claro, eso ya lo sabemos. Lo que no nos dicen es cuántos heridos de bala te toca atender, las razones por las cuales llegan al hospital. No lo hacen porque alguien suelta el chivatazo, y después llega algún cabronazo del SEBIN, suelta un par de palabras, y ya, borrado el material de grabación.

Vuelvo y repito, puede que hasta yo mismo esté generalizando, y no me esté dando cuenta de ello. Es posible que esté parcializado en mi completo anti-chovinismo, en mi derrotismo y negación a cualquier salida del atolladero en el que estamos. No obstante, estoy lo suficientemente claro de que la calidad y objetividad de cualquier reportaje “serio” sobre la realidad que vivimos se ve mancillada por la maquinaria censuradora del Gobierno. Eso, y por la evidente falta de tacto y profesionalismo por parte de algunos reporteros. Además, está el hecho de que muchos son “Made in Venezuela,” por lo cual las cadenas asumen inmediatamente que todos conocemos la realidad del país, por el sencillo hecho de que somos venezolanos. No me jodas!

Como sea, al final no sé con qué fin escribí tanta paja. Si se la calaron, son mis héroes. Sino, pues aquí les dejo el episodio de “Extreme World” que muestra, de manera MUY cercana y presencial, un fragmento de la realidad del país. Está demás decir que, a pesar de un par de malos entendidos que pueda suscitar este documental, está planteado de una manera bastante objetiva… y que Ross Kemp tiene bolas de titanio. Ya verán por qué.

Bolas de titanio y un cerro de palancas, es lo que tiene este tipo.

P.S: toda esta habladera de paja vino de leer un post bastante bueno de salsaparapizza, que toca un poco el tema de la “realidad” en esta ruleta rusa que vivimos. Sé que dirán que el culo no tiene nada que ver con el codo, pero qué coño, tengo gripe, me duele la cabeza, ando arrecho, y me parece más interesante hablar pestes de cualquier vaina que ver el culo de Miley Cyrus. En fin, adeu!

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