Venezuela, el Okavango que dejó de ser.

NOTA: este post contiene elementos altamente esnobs y/o clasistas que pueden herir susceptibilidades y resultar altamente ofensivos para algunas personas. Pero antes de que empiecen con la crítica y el llantén, asuman su barranco, dejen la pendejada y reconozcan que la mayoría de los venezolanos, sin importar nuestro origen y/o situación socio-económica, somos burda de clasistas, pedantes y huevones. Que jode.

Cuando era joven (mucho más de lo que soy), recuerdo que solía ver una serie de televisión llamada “Okavango”, la cual trataba, si mal no recuerdo, de una familia occidental que se mudaron a una especie de finca/reserva en el peladero de chivo las llanuras del Okavango, en algún país africano. Como toda serie y/o película ambientada en África, se mostraba mucho la parte silvestre y/o salvaje, con todo lo que esto implica: el ciclo de vida y muerte en el inclemente mundo natural. Darwinismo puro. Seguir leyendo “Venezuela, el Okavango que dejó de ser.”

Breves reflexiones: Venezuela, y “Un bel morir”

No soy una persona a quien le apasione los temas de política, mucho menos de entablar tertulias acaloradas cuando la ocasión se presenta (JA!). No tengo afiliación ni simpatías por ninguna corriente, aunque una amiga dice que soy izquierdista y otro pana dice lo contrario, aunque es inevitable hacer comentarios o tener opiniones al respecto. Sé, debido a que pertenezco a una sociedad moderna y, además, dizque democrática, debería hacer honor a mi condición de “humano como animal político,” pero, honestamente, me importa un bledo todo lo relacionado al tema.

Sin embargo, ante los hechos que han transcurrido en estos últimos días, y que nos han tenido en una constante incertidumbre, en la que no sabemos ni siquiera en qué página de nuestra historia estamos parados, no he tenido oportunidad siquiera de expresar mi punto de vista, o de siquiera establecer algún argumento sobre el cual trabajar una reflexión satisfactoria. Creo que estoy tan preocupado con asuntos tan banales como pasar liso el semestre, y así poder lograr mi meta de graduarme e irme demasiado, que todo el asunto del 10E lo he dejado en categoría de “adefesio irrisorio.”

Pero siempre surge algo que me hace cambiar el status quo del paradigma actual, bajo el cual mi corriente de pensamientos se halla sujeta. Como mencioné anteriormente, he estado leyendo un compendio de historias sobre Maqroll el Gaviero, personaje predilecto del autor colombiano Álvaro Mutis, y en estos momentos estoy con Un bel morir. No ahondaré en la historia ni los pormenores que le dan relevancia, a mi parecer, en el contexto actual, pero quisiera dejar, de nuevo, un pensamiento expuesto por el propio Maqroll, y que, en cierto modo, calza con ligera comodidad en los acontecimientos, no sólo actuales, sino que nos han llevado al limbo en que nos encontramos.

Estos intentos en que se empeñan los hombres para cambiar el mundo los he visto terminar siempre de dos maneras: o en sórdidas dictaduras indigestadas de ideologías simplistas, aplicadas con una retórica no menos elemental, o en fructíferos negocios que aprovechan un puñado de cínicos que se presentan siempre como personas desinteresadas y decentes empeñadas en el bienestar del país y sus habitantes. Los muertos, los huérfanos y las viudas se convierten, en ambos casos, en pretextos para desfiles y ceremonias tan nauseabundas como hipócritas. Sobre el dolor edifican una mentira enorme.

– Maqroll el Gaviero, Un bel morir

Ahora me pregunto yo, ¿vivimos en realidad una dictadura, o es todo un negocio mórbido mucho más grande, y sobre el cual nunca terminamos de caer en cuenta? O, ¿es el negocio farisaico este parapeto de democracia que nos intentan vender, sin mucho éxito, aquellos que intentan glorificar a un individuo supuestamente “benemérito” y que posiblemente no esté consciente en estos momentos? A final de cuentas, ya no hay historia ni excusa que importe: los que están montados en el negocio quisieron “cambiar el mundo”, pero sólo obtuvieron estadísticas erradas y absurdas, dejando como único beneficio al país una farsa maltrecha.

La incertidumbre del “no sé”

Por lo general, cuando uno está en una situación en la que el resultado de nuestras acciones son parcialmente predecibles, pero nos negamos a reconocerlos hasta que se manifiestan explícitamente, tendemos a echarle nuestro muerto a la incertidumbre. Esa típica frase, que utilizamos como una respuesta monótona y genérica a las preguntas que más queremos evitar.

Me refiero al infame “no sé”. Usual bisílaba, que utilizamos muchas veces como salida a situaciones incómodas e indeseables. La escupimos en acto reflejo, sin pensamiento ni reflexión, como el ordinario que dispara su gargajo amarillo-verdoso hacia los rieles en una estación de Metro.

Es “no sé” lo primero que sale de la boca de alguien a quien le irrita el cuestionamiento continuo de sus acciones por otros. Prefiere soltar cuatro letras y una tilde por inercia, a organizar sus pensamientos y lanzar un argumento que dejaría a cualquier Lord o Común boquiabierto. Pura desidia mental.

También es lo primero que sale de la boca de aquél que, ante la incapacidad de vislumbrar el porvenir por medios esotéricos y poco convincentes, prefiere tomar como base de su razonamiento la incertidumbre sobre todas las cosas, y con moderado optimismo, espera a que el desarrollo de los hechos conduzca a alguna de las respuestas planteadas.

Sin embargo, el caso más desgarrador es el de aquél que, en medio de toda su ignorancia, asume su situación con honor y humildad, para responder, con hiriente franqueza, “no sé”.

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Mientras el tiempo pasa, sigue y avanza…

Una cosa que siempre me ha intrigado es el cambio que yo mismo he experimentado a la hora de pasar mis ratos libres. Antes solía ponerme a leer cualquier pendejada que tuviese a mano: una novela, cómics, revistas Mecánica Popular (antes que le cambiaran el nombre), etc. Luego pasó a ser pasar horas frente al televisor, viendo DVDs de animé comprados en el pasillo de Ingeniería de la Central, en los buhoneros de Sabana Grande (cuando todavía estaban ahí) o en la tiendita fantasma del City Market (antes que se mudaran al frente, cambiaran al dependiente y subieran los costos).

Luego mis ratos libres pasaron a ser ver animé, pero esta vez bajados vía µTorrent a la computadora. Después, leer Wikipedia, absorbiendo información inútil. Luego, postear en foros de anime y música. Más tarde, escribirr reviews episódicos y editoriales de series de animé. Y así seguía la cosa. Ahora, mis ratos libres los dedico simple y llanamente a existir. Puedo ver videos nulos por Youtube, chatear con alguna amiga, escribir un post tal como éste mismo, y si acaso, practicar Programación y estudiar cualquier otra mariquera.

A veces toco la guitarra, improvisando por horas. Otras veces veo televisión. Otras veces chequeo mi reader para ver las actualizaciones de los blogs de otros, o simplemente me la paso nuleando usando el TweetDeck. Y en ese negocio puedo estar horas y horas. Perdiendo el tiempo, dejándolo pasar a sus anchas como perro por su casa, botando por el desagüe los minutos que vienen en las botellitas de tiempo que el portugués del abasto jamás venderá. Y todavía me pregunto… ¿qué coño hago yo, escribiendo esto aquí? Qué vaina…

¿Vagancia o derrotismo?

Moe Imouto

A veces me pregunto si en realidad estoy tomando el rumbo idóneo, el camino correcto, la vía adecuada. A veces me pregunto si es Informática la carrera que en realidad me gusta. Siempre he tenido, como todo estudiante universitario, esta eterna filosofadera, cuestionando mis decisiones. Y, tristemente, llego a la misma conclusión: “No tengo otra opción. Es lo que me gusta, lo que quiero hacer. Y es lo que me va a dar plata”.

Sencillamente me encanta una computadora. Puedo hacer lo que me plazca con una. Puedo ver videos, escuchar música, navegar por internet. Puedo editar video, editar audio, hacer páginas web. Puedo hacer trabajos. Puedo hacer lo que mucha gente haría con una computadora. Entonces, ¿por qué?. Si todo lo que me gusta son cosas básicas, ¿por qué estoy estudiando en una carrera que me dejará canoso, tal vez calvo prematuro y posiblemente virgen a los 30 and beyond?

La respuesta, tal como dijeron los beduinos a Euclides en aquél memorable episodio de El Hombre que Calculaba, es “tan clara como la leche de camello”: no tengo ni la más remota, soberana y reputísima idea. Debe ser que me gustaría diseñar una plataforma que use smartphones y redes móviles para hacer negocios basados en CGM, o un motor de blogs más dinámico y simpático que WordPress, basado en Java. tal vez porque me gustaría hacer mis propios add-ons de Firefox, tweakear Windows (más de lo que he hecho) para que sea aun más eficiente de lo que no es. Porque me gustaría hacer apps de móviles que hagan cualquier mariquera que se me venga en mente. O, como es de esperar en alguien que no tiene un cevillo de independencia económica, porque me gustaría ganar plata. Cobre. Cash. Dinero. El money, papá. Y porque quiero largarme a un país desarrollado del norte, con nieve, y blue eyed, hot blondies. Y aun así, a decir verdad, sigo sin comprender la razón explícita y concreta del por qué estoy metido en este campamento de locos. Sólo sé que algo me gusta de esta vaina, y que tiene que ver con lo que acabo de mencionar, pero todavía no sé. Qué vaina de paradoja.

Ahora bien, hoy es lunes 24 de Mayo. Estoy a 72 horas, un poco más o un poco menos, de mi segundo parcial de Programación I. Una materia esencial e indispensable en mi formación como Ingeniero Informático. Y a estas alturas, no domino por completo 2 de los 3 temas que van. Y en el primer parcial saqué un 05. Y es la segunda vez que veo la segunda materia. Y yo como un bolsa aquí posteando. Como sea, la cosa es que, aun sabiendo que si no repaso y practico como un desgraciado, clavaré again. Y sin embargo, hay veces en que provoca no tirar la toalla (porque no la tengo), sino dejar que se haga la voluntad de Dios (que es casi lo mismo, pero con palabras más bonitas). Hay veces en que sabes que, aun cuando invoques a Shiva, Verasha, el Secreto, Buda, Jesucristo, el Espíritu Santo, José Gregorio Hernández o a Juan Pablo II, las cosas no saldrán como lo esperas, sino como a Murphy le place.

Para mí, la universidad es el único sitio en donde puedo estudiar eficientemente. Es el sitio en donde puedo decir que me gusta estar a la hora de aplicarme. Pero hay veces en las que, aunque tengas unas ganas grotescamente inmensas de estudiar, llega una pajúa con un cigarro que tiene más alquitrán que un pozo petrolero y te escupe el humo en la cara. O tu amiga, a quien le infundiste ánimo para estudiar juntos porque están en la misma situación, llega con tremendo cansancio por una pea del fin de semana (porque le fue horrible en un parcial) y duerme en el mega-hueco de horas libres. O el pana que te dice para estudiar, pero habla tanta paja (sea de la materia, o cualquier pendejada) que termina por agobiarte, porque no sabe cuándo carrizo dejar de hablar (con todo y que sería excelente comediante). Son este tipo de situaciones las que hacen que mis ánimos caigan al suelo, para posteriormente subir a niveles insospechados e inverosímiles, junto con un bono gratuito de stress por conciencia.

A veces pienso que la vagancia y el derrotismo van de la mano. El derrotismo genera vagancia, y viceversa. Clavar Progra, Cálculo y Física genera derrotismo. Y a veces este derrotismo, de otra persona, es transmitido a tu ser, aun cuando no quieres. Tener afinidad, no, empatía por una persona en estas circunstancias es una vaina que te puede joder arrechamente la existencia. No sé si es porque soy demasiado sensible (aaaaaay, pargo! XD), o porque valoro el bien de los demás al mismo (y en algunas ocasiones, mayor) nivel que el mío. Pero lo que sé es que, aun cuando no quiera porque objetivamente no me conviene, no puedo abandonar a un amigo que cae en la vagancia por derrotismo, más cuando todavía han siquiera mordido el polvo, ni experimentado el amargo sabor de una verdadera derrota.

Y a todas estas, todavía me cuesta hacer que un post tenga coherencia. Hay que ver que literatura, pa’ mí, nones.

P.S: Y definitivamente, tengo que buscar imágenes más apropiadas para poner en los posts… recomiendan alguna página (quien quiera que esté leyendo esto)? XD