Desventuras Selectas (y demás Relatos Incoherentes) – Pt. 3 de ??

Como hace no mucho comenté , fui despojado forzosamente de mis pertenencias, entre las cuales se encontraban mi cartera con el carnet de la universidad. Ahora bien, como el sentido común dicta, procedí a cumplir con el protocolo establecido para estos casos: fui a la universidad, bloqueé el carnet viejo, pagué el arancel para el reintegro de uno nuevo y luego de esperar al jueves, que es el día que me toca por terminal de cédula, procedí a calarme la cola para que me atendieran en el banco.

Una vez llegado mi turno, me atiende un muchacho, y luego de relatarle mi tragedia, me pregunta si uso carro o no. “¿Qué tiene que ver el culo con las pestañas?”, pienso yo, y le respondo que no. Entonces el muchacho procede a decirme que no tienen carnets peatonales y que pase la siguiente semana que es cuando les llegan. Bastante irritado, me retiro. Esto pasó hace 3 semanas.

La semana siguiente, vuelvo a hacer mi cola muy religiosamente, y me atiende el mismo muchacho. Como era de esperarse, el carajo me suelta la misma respuesta, y luego de yo protestar me dice que, “por órdenes de la universidad”, le están dando prioridad a los estudiantes con carro, profesores y obreros, y que pase en la semana del 15. Coño de la madre, ¿acaso los que tienen carro, los profesores y los obreros se la pasan perdiendo carnets? ¿se dejan robar todos los días? O sea, ¿el negro pendejo aquica que anda a pie tiene que estar sin carnet porque un sifrino pendejo usa carro? ¡No me jodan!

Decido retirarme, conteniendo las ganas de estamparle la cara en el suelo al maricón que me atendió y, otra vez el pendejo aquica, vuelve a hacer su cola. Esta vez me atendió otro muchacho, quien, como era de esperar, me soltó las misma respuesta. Sin embargo, tuvo la decencia de informarme de la situación con más detalles:

Resulta que, al genio que maneja todo lo relacionado con los carnets, tuvo la genial idea no sólo de separar el sistema entre peatonal y “de a carro”, ¡sino también de cambiar la imagen, tipo de chip y hasta el proveedor de los plásticos! ¡El coñísimo de la madre! ¿Acaso estoy partiéndome el lomo pagando 7 palos para que venga un idiota a cambiar los carnets porque no le gustan? ¿O es que acaso los pelabolas que usan metro no cuentan? ¿Acaso nos ven cara de filántropos?

Lo único que le agradezco al muchacho que me atendió en esta ocasión es que por lo menos tuvo la decencia de darme una fecha estimada (y creíble) para poder buscar el carnet, aparte de informarme objetivamente de la situación y ofrecer disculpas por el inconveniente (cosa que el maricón de al lado no hizo).

Por eso es que me revienta la burocracia de cualquier tipo. No que a nadie le guste, pero me arrecha que, por estar “prestando” un servicio, crean que uno es estúpido. Siempre, en todos lados, buscan la manera de joderte la vida, solo porque eres un pendejo pelabolas que usa Metro y te partes el lomo para tener una educación de calidad y poder ganarte la vida honestamente.

Ahora, me pregunto quién será el genio de los carnets. Siento unas urgentes ganas de aplicar mi política del niple

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Desventuras Selectas (y demás Relatos Incoherentes) – Pt. 2 de ??

Como es bien sabido, la sociedad en la que vivimos está sumida en una inseguridad y decadencia extrema, producto de más de una década de ineptitud exponencial (a eso hay que agregarle los cuarenta años de neglicencia pseudo-democrática y los doscientos años de estupidez venezolana). A diario los titulares de los periódicos resaltan la morbosa cantidad de cadáveres que ingresan en un día en la morgue de Bello Monte, la cual ya no es un sitio para reclamar cadáveres, sino para hacer estadísticas y apuestas, todo un negocio necrófilo del cual sólo disfrutan los gusanos y las bacterias.

El caso lamentable de la joven estudiante de la UCAB, a quien hace pocos días asesinaron por sólo robarle el BlackBerry, es muestra de lo cercana que está la violencia y la muerte uno. No es el típico caso del drogadicto al que tirotearon por meterle mano a una menor, al violador pederasta o al “pe eme” mujeriego. Es a una joven, con un futuro por delante, con sueños y metas por alcanzar, a quien decidieron, por cosas del azar, convertirla en un número más en una tabla de estadística.

¿A qué viene todo esto? Bueno, hace una hora pude haberme convertido en otro número más.

Y uno es pendejo. Uno sabe que cuando le viene el pálpito, la corazonada, el presentimiento, el instinto, el sexto sentido, no hay que salir por ahí. Pero no, uno tiene que hacerlo, porque de muy mala gana tiene que ir a hacer un favor que no le corresponde a uno hacer. Una vaina que puede esperar a horas más seguras para hacerse. Pero no, uno tiene que hacerle caso a la mamá e ir a llevar una vaina a un sitio, porque sí coño.

Y aun así, uno sale, uno camina, uno se va por los caminos “seguros”, y de las baldosas carrazo que vale 6 cifras y le queda demasiado grande a la calaña que lo tripula, quienes se bajan, le meten un cachazo en la cabeza a uno y le quitan cuanta cosa cargue encima: un celular envuelto en tirro, un reloj piche y la cartera, que tiene sólo 35 bolívares.

Lo que más me arrecha no es el hecho de que ya no pueda salir a las 7 y media de la noche a 3 cuadras de mi casa, sino que ahora me quedé incomunicado, indocumentado e insolvente. Ahora tengo que ir a sacarme una cédula nueva, a buscar y desbloquear la línea del celular y hacer cuanta cantidad de trámites engorrosos implique todo eso, mientras gasto en eso el dinero que no tengo porque un par de muertos de hambre me lo robaron todo.

Y bueno, como siempre, mi madre tan sensible: “Bueno, ¿qué se hace? Menos mal que se robaron eso, así se va la mala suerte.” Coño, eso es precisamente la mala suerte que no quiero que se atraviese. ¿Y mi hermana? Bien, gracias. Echándose fresco viendo una película y armando peo porque no me fijé en la gata y casi la piso. No voy a decir “Gracias a Dios que no me pegaron un tiro”, pero tampoco voy a decir “Gracias al hampa por joderme la vida”.

Lo que sí diré es: Gracias a esta experiencia me joderé el lomo para graduarme lo antes posible y largarme de esta pocilga de 27 millones de marginales. Mal rayo los parta a todos.

Atte.,

El Capitán Arepa.

Desventuras Selectas (y demás Relatos Incoherentes) – Pt. 1 de ??

Bueno, como he tenido abandonado al blog, decidí hacerle un ” cariñito”, esta vez en la forma de un relato algo inconexo e incoherente que formarán parte de una serie de posts auto-biográficos sin mucho sentido ni proyección. Los escribiré de manera muy informal, dejando que mis dedos tipeen los que salga de estre tren de pensamientos que parece no querer descarrilarse en estos momentos. Advierto a los potenciales lectores: lo que leerán a continuación es el epítome malogrado de “hablar PAJA”.

“Nostalgia”

Durante estos últimos días he estado lleno de una mezcla de sentimientos que se podría catalogar como “nostalgia”, sobre todo la generada por mis días de bachillerato. Para ser más específico, mi 4to y 5to año. Esos fueron, sin duda alguna, los años que mejor la pasé en mi colegio. No porque fuesen los últimos ni nada por el estilo, sino simplemente porque fueron los mejores. Durante esos 2 años realmente viví mi bachillerato: clavé, pasé, jodí, boté profesores, jodí, clavé, volví a pasar, clavé, reparé, pasé otra vez, jodí más aun, y así seguí. Bueno, esto que acabo de mencionar pasó más que todo en 4to año.

Mi 5to año fue, en su momento, la típica historia de romance colegial. En su momento, fue feliz, llena de altibajos, alegrías y decepciones. Ahora que veo hacia atrás, y me detengo a ver más calmada y concienzudamente… fue una torpe y burda parodia de historia de romance colegial. Fue el período en donde tuve el gafo por las nubes… de la atmósfera saturniana. Fue el período en el que mi ingenuidad terminó siendo aplastada por la triste realidad, y que finalmente me llevó a tener la personalidad por la que hoy muchas personas me (re)conocen.

“La ingenuidad y meter la pata va de la mano…”

Fue en 5to año que, por primera vez, me “enamoré”. Bueno, en aquél entonces eso fue lo que supuse estaba experimentando/sintiendo. Desde el punto de vista objetivo, lo que tuve fue un “empepe crónico”, una especie de erotomanía que me dejó con un amargo sabor en la boca al final de mi bachillerato; un encuentro bastante cercano con una de las tristes realidades que definen al ser humano. Pero como soy bastante malo relatando las cosas sin hablar paja antes, pues echaré un cuento.

Érase una vez un chico y una chica. El chico se “enamora” (léase, empepa) de la chica. La chica, al principio ignorante de las pretensiones del chico, lo trata con normalidad. Luego, por cosas de la vida, también se enamora del chico (o eso es lo que él cree – posible erotomanía). Blah, blah, blah, pasan los meses, la cosa avanza, ellos salen, etc, yadda yadda, plin plan plún, más et céteras y por fin el carajo, luego de tanta mariquera, se le confiesa a la chama.

Aquí es donde la cosa se pone “buena”.

‘Oh…’-murmura ella con gesto sorprendido -. ‘Bueno…’-se sonroja-‘creo que es mejor que te dé una respuesta luego, porque ahora no estoy preparada’

‘Está bien, yo esperaré’, dice el chamo, con las orejas a punto de explotar por el exceso de flujo sanguíneo.

Craso error (cómo me encanta esta frase). Para el momento en que el tipo, a quien llamaremos “Tom”, se le confiesa a la chama, a quien llamaremos “Polly”, ésta ha empezado a experimentar el mismo sentimiento que él pero dirigido a un tercero desconocido, a quien llamaremos, no sé, “Huck” (quería pornerle Chespirito, pero ya me puse con lo de Mark Twain).

En fin, para resumir más la historia, pasan los días, Tom se impacienta, Polly no cede, y etc. Como sea (sí, ya me estoy ladillando de la historia, mejor la termino rápido), en una de esas, en el penúltimo día de colegio, de 5to año, de la vida recluída, monástica y feliz del bachillerato… mientras bajaban las escaleras del Metro, Tom metió la pata en el descanso de una escalera y terminó en el consultorio de un traumatólogo de apellido sueco recibiendo el diagnóstico de su “metedura de pata”.

Bueno, -dice el doctor con voz impasible y expresión insondable- lo que sufriste fue una inversión forzada del tobillo derecho, lo cual provocó un esguince de segundo grado y además una fractura del tercio discal del peroné. Tres semanas de reposo con la pierna inmovilizada, y posteriormente, sesiones de fisioterapia.

Posteriormente, todo es un flashback de colores pardos y grises, con infusión de hojas de mango, Frio-Paks, muletas, una mentada de madre en el metro, pasantías en la Ericsson y una pantalla de Gmail bastante difusa en la que apenas se lee un “No te amo ahora, pero capaz te ame luego” que Polly dió como respuesta, y un “El coño de tu madre, yo con la pierna rota y tú lateándote con otro pajúo!”- posiblemente Huck- “Tremenda respuesta que me das!”, que le dió Tom como contra-respuesta. Y ya este tren de pensamientos hizo cambio de vías, así que mejor cambio el tema.

Frases poco célebres y profundas que me gustan.

Como había mencionado anteriormente, en estos días la nostalgia me ha embargado enormemente, al punto que he decidido rescatar el anuario que siempre hacen en mi colegio la promoción saliente, como homenaje a sí misma. Narcisos, todos somos. Al final de dicho anuario aparecen las típicas fotos de los graduandos, con su nombre y alguna frase que quieran dejar para la posteridad. He recogido algunas de las que más me gustan, para compartir con el infeliz que no sabe qué hacer con su vida y siga leyendo esta barbaridad.

La ciencia apenas sirve para darnos una idea de la extensión de nuestra ignorancia.

Simple and clean. Va al grano.

¿Qué es una familia sino el más admirable de los gobiernos?

Frase utópico, idealismo parejo. Aquí no aplica casi, pero igual me encanta.

El amor es quien inspira las grandes empresas y estorba su cumplimiento.

En realidad se llama “empepe”, no “amor”.

Un psiquiatra experto en cuestiones de estrés dijo acerca del bienestae: ‘Hay solamente dos principios: primero, no te preocupes por las cosas sin
importancia; segundo: nada tiene importancia.’

Este tipo es un genio.

Incomparables calles sin salidas a tristes realidades y mecánicas mentes girando hacia el ocaso, iluminan este mundo de odisea y desesperación.

Una de mis frases favoritas, y una de las pocas que me han marcado profundamente… Sencillamente genial.

Cegados de ambición, el resto verá con anhelo la semilla que he dejado, y aclamarán: ‘yo quiero, yo pudiese’… pero, fríamente ante Dios responderé: ‘yo tengo, yo pude.’

Simplemente soberbia. Si en mi universidad hacen anuario, plagiaré ésta.

Imagina una bola de acero del tamaño del planeta Tierra y una mosca se posa encima de ella cada millón de años; cuando la bola se haya desgastado
por el roce, la eternidad todavia no habrá comenzado.

Esta la dejó una amiga muy querida.

Un chico y una chica pueden ser sólo amigos, pero de un momento a otro se enamorarán…. tal vez temporalmente, tal vez en el momento más
inoportuno, tal vez cuando sea muy tarde… o tal vez para siempre…

¿Pueden adivinar quién dejó esta? Si dijeron Tom, se acaban de ganar… no sé, un saco de papas.

El tiempo es demasiado lento para aquellos que esperan, demasiado rapido para aquellos que temen, demasiado largo para aquellos que sufren…
demasiado corto para aquellos que celebran… Pero para aquellos que aman, el tiempo es eterno…

Y si piensan que esta la dijo Henry Van Dyke, pues acertaron. Aunque fue Polly quien la dejó en el anuario.

Y bueno, como ya es algo tarde, y ya llegué a las 1300 y pico de palabras en este post, lo dejaré así por ahora. Posiblemente continúe con esta serie de posts, ya que total, le puse hasta “Pt. 1” y todo al título. Además, dejé un subtítulo por ahí flotando, pero lo desarrollaré luego. Si les gustó, pues qué bien, valió la pena llegar hasta tan tarde tipeando por inercia. Si no, pues también; total, este post fue otro intento de catarsis. En fin, hasta la próxima, gente sin oficio! Adieu!