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Esta es una prueba desde Android, lol.

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Breves Crónicas de Metro – Pt.1 de ??

“Vacaciones.” Ese período de efímera felicidad y hedonismo durante el cual tratamos de hacer lo que mejor sabemos hacer: vagar. Limitarnos a existir, a dejar que la inercia lleve nuestro día a día por un período de tiempo bastante corto, pero suficiente como para hacer que perdamos la noción del tiempo y rutina luego de un par de horas. Para aquellos con medio y/o recursos, será una época de liberación, de jodedera. Puro derroche y daño al hígado. Para los que no somos tan afortunados, es el momento en el cual nos ponemos filósofos y surge esta infinidad de preguntas como “¿de dónde somos? ¿a dónde vamos? ¿por qué existimos? ¿trascenderé? ¿me ganaré el Kino? ¿qué hay pa’ comé?”, entre muchas otras.

Pero el meollo del asunto no radica en que esté de vacaciones, o que sea un pelabolas desmonetizado, o que sencillamente mi fuerza de voluntad no me da para conseguir un trabajo medio decente para hacer algo con mi vida durante 3 semanas. La vaina es que la inercia hizo que, en medio de mi ladilla mental, tuviese una mediocre epifanía y agarrara ánimos para levantarme de mi cama y escribir unas cuantas sandeces. Helas aquí.

“La máquina que camina”

Encontrábame yo un tanto apresurado, ya que iba saliendo tarde a la universidad y tenía clases de, pongamos que de Cálculo (materia genérica). Mi espera por el Metrobús se estaba convirtiendo en desesperación, por lo cual apenas apareció en mi campo visual, me moví inconspicuamente por la “cola” de personas para colearme. El recorrido hacia Plaza Venezuela, el cual toma normalmente 5-10 minutos desde la parada que frecuento, tomó más de media hora, por lo cual mi exasperación y mal humor me tenían al borde de un ataque. Una vez en la estación, bajo como un desgraciado la escalera, quitando de mi camino a cuanto tuki y marginal atravesado con unos cuantos empujones, corro hacia los torniquetes y meto el ticket, sólo para encontrarme con que la condenada máquina me lo niega.

La situación me sorprende, ya que el ticket era nuevo, pero como no me iba a poner a probar otra vez con el mismo, decidí usar otro torniquete. Y lo que obtuve fue otro pitido.

“Coño de la madre”, pensé por inercia, y luego procedí con otro torniquete – “¡No me jodas!”, solté ante la necedad del condenado aparato. Resulta que todos los torniquetes de entrada estaban presentando los mismos síntomas, aunque dejaban pasar a algún afortunado al azar. Mientras salía me hacía a un lado para dejar que otro pendejo cayera en la misma trampa, una señora se me acerca. En el rostro lleva una expresión de esas de “ganas de joder”, y luego de observar la situación, me pregunta con una voz escandalosamente marginal:

“¿La máquina no camina?”

Ese fue el catalizador. The trigger, como suelen decir en inglés. La poca paciencia que me quedaba de mi cuota diaria destinada a situaciones metriles se había agotado, gracias a la impertinencia de una vieja iletrada, que no sabe diferenciar un artefacto mecánico de un burro. Sin embargo, para no perder compostura, intenté fingir no oírla, pero fue en vano, ya que la vieja entrépita terminó por soltar la gota.

“¡Ay, pero que maleducado, a ver si respondes! ¡Amargado!”, suelta de nuevo la vieja, y en esta ocasión todo lo que aprendí de buenos modales se fué al caño.

“No señora, la máquina NO camina: no tiene patas”, respondí haciendo énfasis en la negativa. Sin embargo, la vieja necia no cedía – “¡Dios, pero qué respuesta tan estúpida! ¡Cómo se ve que no estudias, ignorante!” Ay, vieja iletrada, te jodiste conmigo.

“Bueno, señora, si mi respuesta fue estúpida debe ser que su pregunta también fue estúpida: el torniquete no tiene patas para caminar, pero usted las tiene de burro, ¡animal!”

Acto seguido, procedí a seguir mi camino, un tanto más alegre.

Video de la Semana: “The Money Pit” (1986)

Esta escena es la mejor de todas xD

Bueno, hace bastante que no posteo el usual “video semanal”. Y como no se me ocurre otra cosa sobre la cual postear, pues sencillamente agarré el primer video que salió entre mis favoritos de YouTube, así tipo tin-marín. Como sea, lo mejor de la escena es el pollo y la risa maniática de Tom Hanks. Truly epic win. A veces me gustaría estar en sus zapatos, sólo para ver cómo la tina se hace pedazos…