Catarsis Malograda (X)

Bueno, luego de tener este blog abandonado por tanto tiempo, creo es hora de escribir algo, just for the sake of it. Asumo esta será otra catarsis más, en donde hablaré un montón de idioteces y narraré lo cutre y macilenta que resulta mi vida. Como sea, aquí voy.

Ya he hablado anteriormente sobre el trabajo que ahora tengo en la universidad. Me desempeño como cooperador en el área de postgrado de la universidad, específicamente en la parte de apoyo audiovisual. En pocas palabras, instalo video beam en los salones de los profesores que los pidan, o laptops, o retropreoyectores (si, todavía hay quien los usa), o el combo del televisor culo e’ botella y reproductor de DVD.

Como sea, el punto es… el trabajo cansa. No es que me esté quejando pero, como todo trabajo que implique esfuerzo físico, termino agotado al final del día. El horario, de 5 a 9 de la noche, tampoco ayuda mucho, dado que me quita tiempo que podría invertir en, qué se yo, programar o cualquier cosa parecida. Además, trabajo los sábados desde las 8 de la madrugada hasta las 5 de la tarde. Martirio.

Sin embargo, no es tan malo después de todo. Sólo trabajo 3 días entre semana, así que puedo aprovechar los otros 2 días. Y los sábados, por lo general, el ritmo es más pausado, por lo cual puedo estar, tranquilamente, instalado en un salón con mis compañeros de trabajo, aprovechando el rato para estudiar, huevear o cualquier otra cosa que pueda hacer cómodamente en un ambiente relajado, con aire acondicionado.

Ahora bien, mio punto es, si el semestre es un monstruo con 5 ó 6 materias, de las cuales más de la mitad son teórico-prácticas, es evidente que la mezcla de trabajo y estudios van a hacer mella en el cuerpo. Tal como me pasó este semestre. De nuevo, no me estoy quejando (y mucho menos lo haré si me pagan por trabajar). La cuestión es que, luego de haber terminado este semestre, me di cuenta de la importancia del descanso.

Cada vez que empiezo el semestre, chequeo el pensum y hago mis cálculos de cuántas materias me quedan por ver, cuánto tiempo emplearé en ello y toda esa paja, para poder organizarme y planificar mejor mi tiempo. Todo esto con el fin último de graduarme lo más rápido posible, y así no tener que pagar la puta millonada que cuesta el semestre cada vez que aumentan la matrícula un porcentaje absurdo. Y hasta ahora todo ha salido según lo planeado. Hasta ahora.

Resulta que entre mis planes se incluía inscribir una materia este verano para poder sacármela de encima (no prela nada, prácticamente), y una o dos electivas. Pero resulta que dicha materia no la abrirán… porque a la profesora le da ladilla. Y con las electivas me jodí, porque la fecha de inicio de una (que es un intensivo de una semana en IBM), choca con la otra. So, I’m fucked up.

¿Qué quiere decir esto? Bueno, que ahora mi último semestre no será sólo de tesis (y por consiguiente, gratis), sino que ahora tendré que ver 2 o 3 materias ladillas adicionales, así que tendré que pagar todo el semestre por esa vaina. Fuck.

Sin embargo, el meollo del asunto no radico en las electivas, el verano, o la cantidad de materias o semestres que me quedan, sino en la piedra en el zapato de todos los estudiantes universitarios (sobre todo de ingeniería), que se llama “Servicio Comunitario.”

Verán, está bien que se tenga que hacer el SC y todo eso, ayudar a la comunidad desde un ámbito relacionado a mi carrera, etc. El peo es: coño, son 120 putas horas de tu vida que tienes que ir al culo-del-mundo-en-no-sé-dónde, a hacer alguna vaina, para que te firmen un papel, para así poder quitarte ese peso. Claro, podría evitarme ir al culo del mundo en no-sé-dónde y hacer una página web, pero alas! Detesto la programación web.

En fin, haciendo fast-forward. Resulta que logré, ahem, juntarme con dos compañeros para hacer el servicio comunitario, en este caso en una escuela en la carretera vieja vía Los Teques (precisamente en el culo del mundo). Y bueno, tengo que hacer la propuesta de lo que haré en ese servicio comunitario, para mandarla a la Escuela (la mía, no la del culo del mundo) y ligar a que la aprueben, para iniciar el SC y blah blah blah, terminar todo eso.

Ahora, el problema no radica en que el servicio sea en una escuelita en el culo-del-mundo-en-no-sé-dónde, sino el tiempo. Asumiendo que aprueben mi propuesta, tendría que ir todo el mes de Septiembre, y en Octubre también, para allá, a hacer lo que tenga que hacer, y eso implica perder tiempo de trabajo, tiempo de estudio, y tiempo de sueño. Lo cual no importaría si estudiara una carrera con un horario fijo, tipo Administración o Derecho. Sin embargo, en Informática, mi horario está a merced de la aleatoreidad del sistema, por lo cual no puedo saber si voy a estar libre los viernes en la mañana. Y aun eligiendo mi horario, privilegio que tienen los cooperadores estudiantiles (mi caso) y los beca-trabajo, no puedo asegurar que tenga siquiera un horario decente para mi trabajo.

Ya fui a la escuelita en una ocasión, para hacer un sondeo, junto con mis compañeros, de la situación. Pero no fue la experiencia allá, sino el trayecto lo cual me hizo reflexionar un poco sobre lo apresurado de la situación en la que me estaba metiendo. Si, lo ideal es salir del SC lo antes posible para que no joda tanto la vida al final de la carrera. Pero…

Siempre hay un “pero”. Y en mi caso es una mezcla de muchos. Empezando por la carencia de un cronograma definido para realizar el SC, lo cual me impide hacer una propuesta concreta que vaya a ser aprobada por la Escuela (de Informática). Luego está el factor transporte. Además, es un sitio muy pequeño como para que 3 personas hagan el SC sin tener que hacer alguna especie de “chanchullo” (de hecho, una sola persona puede hacer todo lo que necesitan sin problemas, tres son un estorbo) en el informe final.

Sin embargo, el factor que más me jode es la salud. Verán, llevo casi 3 años sin descansar como es debido. He empleado los 2 últimos veranos para adelantar materias, lo cual me deja prácticamente con 2 semanas de descanso en verano. Las vacaciones de Diciember son una falacia. Los feriados atravesados durante el año, más que darme un chance para relajarme, triplican mi estrés.

Como ya mencioné, tenía pensado hacer verano de nuevo para adelantar. Tenía pensado hacer el servicio comunitario. Tenía pensado trabajar. Pero no. Tres años sin descansar hicieron mella en mi cuerpo. Estoy física y mentalmente agotado, aunque no parezca así. Siento que, si me pongo a hacer alguna otra cosa que no sea descansar, voy a colapsar. De hecho, ya colapsé este fin de semana, con una puta fiebre de 39.5 y una tembladera incontrolable (que al final no fue ni dengue ni gripe).

 Por todo esto he tomado la decisión, por el bien de mi salud, de saltarme el servicio comunitario este verano/semestre. Sé que posiblemente me vaya a joder el año que viene, pero prefiero llegar vivo para entonces, que a medio morir, con úlceras y hernias, y sin ganas de siquiera terminar la carrera. Prefiero hacer algo con una planificación sólida, que sé tendrá un principio y un fin, a una vaina improvisada, sin fechas seguras, sólo para salir del paso. Si, sé que quiero salir de una vez por todas de esta vaina, pero no a la machimberre. Mucho menos cuando el semestre que viene es el más filtro de todos.

Por ahora, me voy a descansar… Adeu!

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Catarsis Malograda (VII) – Pseudo-reporte post-semestral, y cualquier-vaina-ahí-para-desahogar(me)

Últimamente he evitado escribir al respecto, pero dado que estoy pasando por una sequía grave de ideas, mi musa está desaparecida, y no hallo inspiración ni en el inexistente plato de pasta bologna que quiero comerme en este preciso instante, creo terminaré escribiendo sobre este semestre.

Debido a que en mi carrera, las materias prácticas tienen proyectos, y estos consumen tanto tiempo y esfuerzo que terminan por sentirse como una materia adicional, es normal que evitemos a toda costa meter muchas materias de esa índole. Por consiguiente, nadie en su sano juicio inscribe más de 4 materias prácticas por semestre.

Pero parece que mi juicio se insanificó.

Supongo habrá sido la emoción de poder meter electivas de una, o que tenía el extra-crédito aprobado. En cualquier caso, me pasé de loco al inscribir 6 materias en este semestre, de las cuales 5 son prácticas “fuertes” (Computación Gráfica, Base de Datos 1, Probabilidades y Estadística, Sistemas de Operación y PLC/OPLC), y una materia, pues, “autobús mágico” (Contabilidad General). Definitivamente, un error que, si bien no lamento ni me arrepiento de haber cometido (obtuve un boost en el índice), ciertamente terminó por extremar la cuota de agotamiento físico y mental que llevo arrastrando desde hace más de un año, por todo el régimen de estudios que me he impuesto.

Para empezar, hablaré de las materias de manera breve y puntual:

  • Sistemas de Operación: puro Linux, y saber cómo funciona la computadora. Era la segunda vez que la estaba viendo, y afortunadamente fue la última, debido a una inusual mezcla de suerte con esfuerzo de última hora antes de cada parcial. Moraleja: estudiar como un desgraciado 10 horas antes del parcial no asegura un 19, pero es satisfactorio cuando sucede.
  • Probabilidades y Estadística: una materia bastante fuerte, aunque más que todo por la profesora, que es muy exigente. En esta también tuve suerte, pude haberla clavado olímpicamente por un error muy, pero muy estúpido. Moraleja: hay que referencia toda la bibliografía utilizada. Nota mental: no dormirse descaradamente frente al profesor.
  • Computación Gráfica: esta materia me dio una lección enorme de humildad y responsabilidad, aunque no lo parezca. La evaluación fue un tanto laxa, lo cual hizo que muchos se lo tomaran a la ligera y terminásemos todos con notas inusualmente altas, pero la actitud de muchos de mis compañeros me pareció una falta de respeto hacia el profesor, y me dejó con un cargo de conciencia enorme. Lección: el interés en el aprendizaje es una señal de respeto.
  • Contabilidad General: el “autobús mágico”, que al final terminó por no serlo. Otra materia que pasé por una mezcla de suerte, y boletismo por parte del profesor. Aquí fue donde aprendí que, definitivamente, no sirvo como contable. Moraleja: si montas tu empresa, no seas güevón y contrata un contador. Ellos saben cómo se maneja la pasta.
  • PLC/OPLC: la electiva, el segundo autobús mágico. Aquí aprendí que los semáforos son la falacia más grande del mundo, luego del chovinismo. También aprendí cómo funcionan las lavadoras y las líneas de ensamblajes de la Polar. Y por si fuera poco, aprendí cómo programar máquinas de Nescafé. Lo mejor del asunto: esto va para currículum (no hay ingenieros que manoseen PLC’s, así que algún addendum se puede obtener). Además, mi compañera de laboratorio es demasiado adorable… lástima que se gradúa este año. Moraleja: si los usuarios son brutos, los operadores lo son aún más. Secreto: los semáforos están diseñados para joder la paciencia.
  • Base de Datos I: mi karma en esta parte de la carrera. El semestre pasado me tocó verla con una profesora ¡²³¤€¼ de ³¤€¼ @#@$%^y ®þüú}{(*&^, y cuando vi que la iba a ver con ella de nuevo, pedí cambio de ipso facto, a otro profesor, que resultó ser nuevo. Y muchos sabemos que, “profesor nuevo no es gente”. Al principio fueron muchas las quejas respecto a su casi inexistente pedagogía. Sin embargo, el hombre terminó por reivindicarse (a mi parecer, y sin ser jalabolas), y me dejó una buena impresión, aunque muchos de mis compañeros no hicieron otra cosa sino cizañear durante todo el semestre. Again, esta materia la pasé por obra y gracia del Espíritu Santo  descuido del profesor, quien olvidó corregir una pregunta de 2 puntos en un parcial. Moraleja: ¿quieres plata, un carro, apartamento y una cuenta en dólares? ¡Aprende SQL y trabaja como un desgraciado! Nota mental: aprender PHP y mejorar en SQL, en BD2 me van a joder con eso.

Muchas de estas materias me causaron, en numerosas ocasiones, períodos de desesperación y estrés masivo, durante los cuales lo único que quería hacer era lanzarme al suelo, dar una pataleta y luego retirarme a una esquina a deprimirme. Eso, y horas de insomnio, dolores de cabeza, indigestiones, irritación masiva y un humor en exceso ácido y arisco, durante gran parte del tiempo. Y esto se intensificó en las últimas semanas, ya que durante el asueto decembrino no hice un carajo de la universidad, y decidí procrastinar vilmente (mea culpa). Si, en Diciembre lo que hice fue dejar que la mierda se acumulara día a día hasta que, al llegar Enero, me vi con la mierda al cuello. Pero no joda, salí nadando de ese río de mierda, cual Andy Dufresne, victorioso y esperanzado. Nota mental: no dejes que la mierda se acumule a tu alrededor.

Claro, que estas últimas semanas no sólo estuvieron plagadas de odiseas y periplos académicos. En lo personal, fueron días dominados por una abyecta vorágine de insulsas divagaciones, que no hicieron otra cosa sino dejarme con un dejo amargo en el pensamiento y un reproche injustificado por una nueva aliteración de la misma opereta que juré no repetir. Claro, que ya a estas alturas todo el asunto carece de importancia (debe ser así), aunque es inevitable que termine con un tic en el ojo cada vez que leo, o veo, cosas con tilde de fresas & chantilly (alusiones y demases van por cuenta de la casa). Sin embargo, también hubo momentos y situaciones que me hicieron olvidar un poco el ácido catártico que se cocinaba en mi cabeza, e hicieron más llevadera la situación, gracias a algunas amistades a las que, desde entonces, aprecio más aún.

Como ya ven, este fue otro post escrito for the sake of being written. Mi musa está desaparecida, y en realidad no tengo las ganas como para forzar un tema y desarrollarlo. Supongo me dedicaré a dejarme llevar por la corriente de procrastinación, y recobrar fuerzas para el semestre que viene. Lo cual me recuerda, iba a hablar de ello, pero ya será en otra ocasión. La vagancia plaga mi ser, y ni el corrector ortográfico me molestaré en ver. Adeu!

Desventuras Selectas (y demás Relatos Incoherentes) – Pt. 3 de ??

Como hace no mucho comenté , fui despojado forzosamente de mis pertenencias, entre las cuales se encontraban mi cartera con el carnet de la universidad. Ahora bien, como el sentido común dicta, procedí a cumplir con el protocolo establecido para estos casos: fui a la universidad, bloqueé el carnet viejo, pagué el arancel para el reintegro de uno nuevo y luego de esperar al jueves, que es el día que me toca por terminal de cédula, procedí a calarme la cola para que me atendieran en el banco.

Una vez llegado mi turno, me atiende un muchacho, y luego de relatarle mi tragedia, me pregunta si uso carro o no. “¿Qué tiene que ver el culo con las pestañas?”, pienso yo, y le respondo que no. Entonces el muchacho procede a decirme que no tienen carnets peatonales y que pase la siguiente semana que es cuando les llegan. Bastante irritado, me retiro. Esto pasó hace 3 semanas.

La semana siguiente, vuelvo a hacer mi cola muy religiosamente, y me atiende el mismo muchacho. Como era de esperarse, el carajo me suelta la misma respuesta, y luego de yo protestar me dice que, “por órdenes de la universidad”, le están dando prioridad a los estudiantes con carro, profesores y obreros, y que pase en la semana del 15. Coño de la madre, ¿acaso los que tienen carro, los profesores y los obreros se la pasan perdiendo carnets? ¿se dejan robar todos los días? O sea, ¿el negro pendejo aquica que anda a pie tiene que estar sin carnet porque un sifrino pendejo usa carro? ¡No me jodan!

Decido retirarme, conteniendo las ganas de estamparle la cara en el suelo al maricón que me atendió y, otra vez el pendejo aquica, vuelve a hacer su cola. Esta vez me atendió otro muchacho, quien, como era de esperar, me soltó las misma respuesta. Sin embargo, tuvo la decencia de informarme de la situación con más detalles:

Resulta que, al genio que maneja todo lo relacionado con los carnets, tuvo la genial idea no sólo de separar el sistema entre peatonal y “de a carro”, ¡sino también de cambiar la imagen, tipo de chip y hasta el proveedor de los plásticos! ¡El coñísimo de la madre! ¿Acaso estoy partiéndome el lomo pagando 7 palos para que venga un idiota a cambiar los carnets porque no le gustan? ¿O es que acaso los pelabolas que usan metro no cuentan? ¿Acaso nos ven cara de filántropos?

Lo único que le agradezco al muchacho que me atendió en esta ocasión es que por lo menos tuvo la decencia de darme una fecha estimada (y creíble) para poder buscar el carnet, aparte de informarme objetivamente de la situación y ofrecer disculpas por el inconveniente (cosa que el maricón de al lado no hizo).

Por eso es que me revienta la burocracia de cualquier tipo. No que a nadie le guste, pero me arrecha que, por estar “prestando” un servicio, crean que uno es estúpido. Siempre, en todos lados, buscan la manera de joderte la vida, solo porque eres un pendejo pelabolas que usa Metro y te partes el lomo para tener una educación de calidad y poder ganarte la vida honestamente.

Ahora, me pregunto quién será el genio de los carnets. Siento unas urgentes ganas de aplicar mi política del niple

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De vuelta a la carrera (y no precisamente la de Discovery Channel)

Contra todo pronóstico, y contrariando la lógica y el sentido común que debería pulular en una suciedad sociedad “moderna” como la que habitamos (la venezolana), hoy iniciaron las clases en la universidad. Mejor dicho, hoy fue el día en que el 95.98% de la población estudiantil en mi universidad se llevó el gran chasco de la semana al ver que, efectivamente, los profesores fueron puntuales al presentarse en las aulas, dar la pequeña y no-tan-obligatoria charla introductoria y empezar a dar materia. El otro  4.02% estaba en la playa, por eso no supieron nada ni se amargaron la vida.

En mi caso particular, este semestre empezó tal como lo esperaba: lo más regular y nulo posible. Hoy sólo tuve una clase, Cálculo 2, y mi profesora ya empezó a dar materia. No es que me afecte mucho: total, es la séptima vez que la veo en mi vida (qué fail sonó eso). Lo que si me perturbó fue que la profesora no tenga un acento definido: al inicio de la clase no presentaba ninguno, pero a medida que pasaban los minutos pasó por acentos como el árabe, gringo, italiano, francés, españoleto, colombiano/gocho, mexicano, entre otros. Empiezo a sospechar que sufre de múltiples personalidades o que es una espía de la CIA. En fin, detalles.

Sin embargo, este semestre no está fácil: Programación 2 la veo con “Mr. Bean” (después echo el cuento) y Humanidades 3 con una profesora que tiene fetiche con la puntualidad, según dicen las malas lenguas. Y además tengo la fulana labor social, la cual espero no me termine mandando a La Pastora o a algún sitio en el c*lo del mundo.

En fin, ya se me acabaron las vacaciones, y con ellas la posibilidad de hacer el coñazo de güevonadas que dije que iba a hacer pero que la vagancería me impidió llevar a cabo: terminar de pintar el pasillo del piso, practicar programación antes de empezar clases, ver las 14 series y leer las 4 novelas que tengo pendientes, empezar a aprender Java y PHP, meterme a practicar parkour, formatear la computadora y etecé, etecé, etecé. Ahora veré cómo hago un viaje de cosas en 2 días. Adieu!